Los tabúes y la vergüenza retrasan el abordaje de la incontinencia urinaria

El jefe de la Unidad de Urología Funcional del CHUO anima a consultar y a no resignarse pensando «que es lo normal»


OURENSE / LA VOZ

En el año 2013 comenzó a funcionar en el CHUO una sección especial dentro del Servicio de Urología: la Unidad de Urología Funcional, reconstructiva y urodinámica. Tras este largo nombre está el tratamiento de patologías como la vejiga neurógena, problemas del suelo pélvico, la incontinencia urinaria o las infecciones recurrentes, entre otras.

Las dos últimas son bien conocidas por la población en general por su alta incidencia. De hecho, tanto las infecciones como la incontinencia, son las patologías que más frecuentemente tratan en esta unidad integrada en el servicio de Urología.

Aún así, muchos pacientes no llegan al servicio o lo hacen con la patología muy avanzada. En el caso de la incontinencia, una de las razones, según explica el responsable de la unidad, Carlos Müller Arteaga, es que todavía subyacen tabúes y creencias erróneas: «Nos llegan los casos muy avanzados. La gente espera muchísimo para consultar; a veces por vergüenza y otras porque existe el mito de la normalidad. Hay que eliminar ese concepto de que yo pierdo orina y tiene que ser así porque voy mayor. Nosotros intentamos divulgar cada vez más para animar a la población a acudir al médico». Otra creencia que no se ajusta a la realidad «es que los hombres no tienen incontinencia». Müller recuerda que, aunque es más frecuente en las mujeres a raíz de las alteraciones que generan en su sistema de control de esfínteres los embarazos y partos «a partir de los 65 años el porcentaje de varones y mujeres se iguala».

El especialista anima a no resignarse «a usar compresas, porque en la actualidad esa es la última opción, no la primera». Existen tratamientos que ya aplica esta unidad con resultados excelentes. «El índice de eficacia que tenemos de pacientes que quedan secas, es decir sin ningún tipo de pérdida, está sobre el 95%»

Además los avances tecnológicos y de materiales de prótesis han facilitado que los procesos de diagnóstico y tratamiento «no sean complejos; ni hay que hacer muchísimas pruebas, ni son dolorosas», asegura.

Müller reconoce que el retraso en llegar a la unidad no siempre es responsabilidad del paciente. También existen demoras por falta de derivación desde Atención Primaria. «Igual no hemos sabido llegar con toda la información actualizada al primer nivel asistencial como para darle más importancia a esto», señala. Desde el servicio de Urología se preparan ya la segundas jornadas orientadas a los profesionales de Primaria «para transmitir estas cosas nuevas que hacemos desde aquí», explica.

La concienciación, tanto de los pacientes como de los propios facultativos, es también necesaria para abordar con garantías otra de los problemas más frecuentes que se trata la unidad: las infecciones recurrentes. «Es una patología que deteriora mucho la calidad de vida, no solo por el dolor y la incomodidad para trabajar o estar estudiando mientras tienes una cistitis, sino que también afecta al ánimo; se sienten agobiadas y agotadas, incluso pueden llegar a deprimirse». Lo más común, la sucesión de tratamientos con antibióticos cada vez que aparece un episodio, varias veces al año, puede suponer problemas de resistencias o incluso propiciar que se generen infecciones en otras partes.

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