La electricidad indecente


Uno de los momentos más emotivos de la última gala de los Goya fue cuando Silvia Pérez Cruz cantó aquello de «es indecente gente sin casas, casas sin gente». Esa sencilla frase encierra la inmensa incoherencia del mundo en el que vivimos.

El problema de los desahucios es lo suficientemente duro para los que sufren como para que todos reflexionemos sobre la sociedad que estamos construyendo. Cualquier otra problemática se queda pequeña al lado de esta, pero hay otros ejemplos que demuestran lo incoherente que puede ser el mundo que nos rodea. En Ourense, por ejemplo, podríamos cantar otra canción, una que alertara de lo indecente que es que hubiese casas sin electricidad durante días en una provincia saturada de centrales hidroeléctricas. La treintena que hay en Ourense produce energía (especialmente cuando llueve, como estos días pasados) como para abastecer a 1,4 millones de hogares, pero esa potencia no es suficiente para evitar los apagones en los pueblos de al lado. Como es lógico, esa aparente incoherencia tiene una explicación técnica y nos dirán también que el temporal tuvo más impacto del esperado, pero dudo que esos argumentos sirvan para mitigar el cabreo que tienen los ourensanos que han perdido la matanza, que se tuvieron que duchar con agua fría o que no podían calentar sus casas. Los afectados seguramente pagan religiosamente la factura de la luz pese a los precios disparatados que alcanzó en las últimas semanas y, mientras se quedan sin electricidad durante días, ven Ourense sobreexplotada de centrales.

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