Ha comenzado la fase de control de la instalación para detectar y corregir incidencias
24 dic 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El nuevo edificio de hospitalización del CHUO ha entrado en la última fase de su construcción. Durante estos días se están rematando los últimos flecos del proyecto y se ha comenzado ya a realizar lo trabajos de repaso de los acabados y de control de calidad que realizan tanto el personal de la propia empresa como el de los servicios técnicos del Sergas encargados de la supervisión de la obra. Es el examen, o para ser más exactos, el doble examen, que debe superar el edificio antes de que la concesionaria del proyecto entregue la instalación oficialmente a la Consellería de Sanidade.
En concreto, según explican, desde esta semana se repasan y controlan todos los detalles en cada una de las distintas dependencias en las que se dividen sus nueve plantas, desde los pasillos, salas, espacios comunes y despachos a las habitaciones. La comprobación incluye el repaso a todos los acabados, desde marcos, puertas y ventanas, hasta la correcta colocación de las losetas y pavimentos o el funcionamiento de cada una de las cisternas de los baños, entre otra larga lista de detalles. El objetivo es detectar cualquier defecto o irregularidad en el funcionamiento para realizar las correcciones que sean necesarias antes de dar por totalmente concluida la obra.
También se ha iniciado el proceso de pruebas en las instalaciones de servicios básicos en todas las dependencias, como las conexiones eléctricas, de fontanería o la climatización, entre otros. A ese mismo control de funcionamiento se están sometiendo también las redes de datos informáticos.
Paralelamente, la empresa ha comenzado también a desmontar las casetas de obra ubicadas junto al nuevo edificio para liberar el espacio que hasta ahora ocupaban y que, según el proyecto, será destinado a zona verde.
A pesar de todo ello, desde la gerencia sanitaria ourensana no quieren asegurar si en el tiempo que queda antes de que finalice el año dará tiempo a concluir esta última fase de supervisión. Señalan que se hará «con todo o rigor» y «sen presa» para evitar sorpresas posteriores. Cabe señalar que, una vez la obra sea recepcionada por el Sergas la responsabilidad de cualquier tipo de anomalía que pueda detectarse es suya.
La gerente del área sanitaria sí que señaló que, en todo caso, esa entrega no se alargará más allá de la primera quincena de enero. Eso tampoco garantiza que la instalación pueda realmente ponerse en marcha y comenzar a recibir pacientes. Y es que, a pesar de que la dotación de mobiliario y otro tipo de material ya está disponible para instalar queda saber si, para esas fechas, la Consellería de Infraestructuras habrá recepcionado también la obra de los accesos. Esos trabajos se están ejecutando con la colaboración de la Diputación y el Concello de Ourense.
Quedaría también otro escollo; el puramente burocrático ya que, aunque hasta el momento este tipo de infraestructuras, por su interés social, no solían esperar debido a las tramitaciones de licencias municipales, el precedente ocurrido con el centro de salud de O Couto provoca que los responsables sanitarios vayan ahora con pies de plomo antes de anunciar la apertura.
Cabe recordar que el centro de primaria no solo está terminado y equipado, sino que tres meses después de que se citase a los primeros pacientes a las consultas, continúa cerrado por la denegación de la autorización de la institución municipal debido a que no estaba hecha la urbanización del entorno; una urbanización que, curiosamente, corresponde ejecutar al propio Concello de Ourense.
Clave para eliminar los bloqueos en Urgencias y la dispersión de los pacientes
El nuevo edificio de hospitalización aumenta en 52.000 metros cuadrados la superficie de la que dispone el Complejo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO). Entre otras ventajas ese incremento permitirá una distribución más razonable de los pacientes que dependen de cada servicio, ya que la estructura actual de la hospitalización dividida entre el edificio Nai, el Cristal y el Materno supone que en muchas ocasiones los enfermos estén ubicados en uno o en otro dependiendo de la disponibilidad de espacios y no dentro de la zona correspondiente al servicio del que depende su asistencia. Esto último resta también operatividad al personal sanitario encargado de atenderles que tiene que peregrinar por distintos hospitales y plantas para verles.
Otro de los beneficios que, según ha señalado la gerencia, traerá el nuevo edificio es la eliminación de muchos de los problemas de retrasos con los traslados de los pacientes desde Urgencias, ubicado en el Cristal, al Santa María Nai, ya que deben hacerse en ambulancia y por tanto dependen de la disponibilidad de los vehículos en un momento dado. También se evitarán los bloqueos de algunos de esos pacientes que, por su patología, deberían ser ingresados en ese hospital pero que los médicos valoran y fijan que deben permanecer en el Cristal para evitar riesgos por posibles complicaciones ya que en el Nai no disponen de UCI.
Otra ventaja evidente será la comodidad de los propios enfermos ya que, además de que posibilita aumentar un 15 % el actual número de camas, el 60 % de las habitaciones son individuales.