Prevenir el verano

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón A LA CAÍDA

OURENSE

Pocas cosas debe haber menos previsibles que el verano. Todos sabemos cuándo empieza y cuándo termina, pero parece que a algunos ayuntamientos se les olvida. Solo así se puede explicar el hecho de que muchos no cuenten aún con sus brigadas municipales para la extinción de incendios. Más allá de que el modelo sea cuestionable por no fragmentar el dispositivo entre distintas Administraciones, el caso es que este sistema es el que está en vigor y los concellos lo sabían, pero muchos han demorado la contratación de esos trabajadores. En algunos casos, como en la Baixa Limia, es porque se han puesto de acuerdo para hacerlo en varias fases ya que la subvención autonómica solo cubre tres meses y así también tendrán cubierto octubre, que últimamente también es muy problemático para los incendios. Sin embargo, en otros casos el retraso es solo imputable a la deficiente gestión de este asunto.

Del mismo modo que la campaña de incendios, la de baño también es perfectamente previsible. Sin embargo, las playas fluviales de la capital ourensana no tienen a día de hoy socorristas. El gobierno local ya ha seleccionado a los trabajadores que se encargarán de la vigilancia en esos espacios y se incorporarán la próxima semana, casi en el mes de agosto. Al igual que con las brigadas de extinción, los sueldos son financiados por la Xunta de Galicia y la prestación del servicio no es obligatoria por parte de los ayuntamientos. En todo caso, los ciudadanos que quedan desprotegidos ante incendios y accidentes en zonas de baño no entienden de Administraciones y competencias.