El rural ourensano perderá farmacias si no consiguen frenar las pérdidas

El colectivo pide medidas compensatorias, como poder suministrar a residencias


ourense / la voz

La provincia ourensana cuenta con 185 farmacias que, como en el resto de España, han visto reducirse de forma importante sus ingresos a raíz de la crisis económica. La bajada de precios de los medicamentos y la puesta en marcha de medidas de control del gasto como el copago están detrás de esta realidad que sufren de forma más acusada aquellas que están establecidas en núcleos rurales; en el caso Ourensano, la mayoría: 104.

Para muchos de estos despachos farmacéuticos rurales esa merma de ingresos está siendo la puntilla a una situación de reducción progresiva que ya les aquejaba con anterioridad debido a la cifra de clientes potenciales en su ámbito de referencia por la despoblación y el envejecimiento galopante que aqueja a esta provincia. Según los cálculos del órgano colegial las pérdidas de ingresos superan el 60 %.

Aunque la provincia solo ha perdido una farmacia en los últimos años -y fue en un barrio de la ciudad y por cuestiones ajenas a la crisis, según aclaran- desde el Colegio de Farmacéuticos alertan de que el cierre es una opción cada vez más cercana. «Tenemos farmacias en el rural con problemas muy gordos. Hasta ahora han aguantado pero a costa de pedir créditos a los bancos o hipotecar bienes para poder financiarse con la esperanza de que esto fuese algo coyuntural y no se prolongase demasiado en el tiempo», matiza el presidente de la entidad, Vicente Jairo Álvarez.

El colectivo quiere que las administraciones públicas tomen medidas que ayuden a estos establecimientos a subsistir en el rural. Su desaparición supone agravar la diferencia entre los ourensanos urbanos y los de los pueblos. «Este es un servicio público y si se pierde va a suponer muchos problemas para una población ya mayor y muy dispersa que tendrá que desplazarse a otros núcleos para recoger sus medicamentos, en una provincia con transporte interlocal casi nulo y malas carreteras», señala el responsable del órgano colegial.

Entre las medidas que sugieren estaría que esas farmacias del rural fuesen las que suministrasen los medicamentos a las residencias de ancianos más cercanas. «A día de hoy a casi todas las residencias le están suministrando directamente los hospitales; y hay que tener en cuenta que son personas que no están ingresados; no son pacientes del Sergas y sus medicamentos son los mismos que están en las farmacias», matizan.

«Muchas han tenido que pedido créditos e hipotecas para aguantar y financiarse»

«Si desaparecen van a generar un generar un serio problema a muchos ourensanos»

A la espera de un reparto equitativo de las retenciones económicas

El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Ourense, Vicente Jairo Álvarez se reunió con el responsable de la Sociedad Española de Farmacia Rural, Francisco Javier Guerrero, para analizar la situación de las boticas ourensanas e interesarse por posibles soluciones de viabilidad para plantear ante las instituciones gallegas. Una de las analizadas tiene que ver con los sistemas de retenciones en relación con los ingresos. «Ahora es lineal y por lo tanto injusto; es como si en el IRPF pagase los mismos impuestos alguien que gana mil euros que alguien que gana 50.000», apunta Álvarez. El decreto de copago farmacéutico incluía una escala de compensación, pero ese apartado de la norma se eliminó. «Se aludió para que no todas las autonomías son iguales y no todas tienen la misma tipología de farmacia; pero se dijo que se iba a hacer algo para compensar a las pequeñas y no se ha hecho nada».

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