Comunicación en crisis sanitarias: asignatura pendiente

Ferran Lazuela FIRMA INVITADA

OURENSE

29 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Aceite de colza, vacas locas, gripe A, epidemia de Ébola... Las últimas décadas han sido prolíficas en crisis sanitarias. Sin embargo, en nuestro país los poderes públicos aún no han aprendido a gestionarlas desde la perspectiva comunicativa.

Toda situación de crisis comporta una amenaza grave y quiebra lo que podríamos denominar «normalidad establecida». Cuando la amenaza en cuestión atañe a nuestra salud o -peor aún- a la salud de nuestros hijos, se disparan todas las alarmas y estamos ávidos de información. Si las autoridades no son capaces de satisfacer dicha avidez, la ciudadanía acaba recurriendo a fuentes espurias y los rumores infundados adquieren un indeseable protagonismo.

Además, no facilitar desde el primer momento la máxima información disponible haciendo gala de total transparencia deteriora la confianza y resta credibilidad. Cuando las autoridades sanitarias no explican abiertamente cuál es la situación (basándose en evidencias y reconociendo, si se tercia, que hay aspectos que aún no pueden determinarse con certitud), generan la percepción de estar ocultándonos algo y se deslegitiman como fuentes fiables.