Politizar la justicia y judicializar la política


Nada nuevo bajo el espléndido sol invernal de Ourense. Las sombras cubren los siete días informativos de La Voz. Lo más llamativo quizás sean las cuitas judiciales de la exteniente de alcalde socialista, Áurea Soto. Cuando no comparece como acusada, emerge como acusadora. El martes presentó una querella criminal contra el juez decano por presunta prevaricación en la instrucción del caso que la sentó en el banquillo por una legalización urbanística en la plaza de San Antonio. Entiende la ahora denunciante que el titular del Juzgado de Instrucción número 1, Leonardo Álvarez (al que le pide 120.000 euros de fianza), obró de forma consciente para perjudicarla, dañar su imagen y apartarla de la política cuando instruyó la citada causa por la que ya fue juzgada y absuelta, en principio, a la espera del recurso ante la Audiencia. La edila está en su derecho de llevar al juez ante la Justicia aunque al cronista le chirríe tanto la politización de la justicia como la judicialización de la política. La Constitución dice que todos somos iguales ante la ley por lo que todos tenemos los mismos derechos y los mismos deberes. Desde ese punto de vista, nada que objetar a la iniciativa jurídica de la política. Por cierto, su acción evitó que esta semana el exalcalde Cabezas (y flamante miembro de la ejecutiva de Baltar), hiciese el paseíllo para explicarle al juez objeto de la querella por qué le perdonó a los constructores el 10%  del aprovechamiento urbanístico que la ley demandaba. Pero no se queda ahí la cosa judicial. También DO, a quien se le ve mejor denunciando corruptelas que implorando alcaldías, amenazó con llevar al juzgado al teniente de alcalde del PP por colocar en la empresa de la basura a un familiar. ¡Qué linces los ediles de DO! Se nota que son nuevos. Desconocen que la plantilla de la firma adjudicataria está plagada de amigos, militantes y demás parentela de los partidos, PSOE y PP, que se alternaron en las distintas cesiones del servicio de la basura. Bien está que se denuncie al enchufado de hoy pero suena a interés partidista y no ciudadano (¡ay esa moción de censura que pende de la coherencia de los ediles socialistas!) que no se pida una investigación de todos los enchufados que en la empresa son.

La frase.  La plasmó en La Voz de Galicia el catedrático de Derecho Romano y alma máter de la facultad de Derecho de Ourense, Luis Rodríguez Ennes: «La esencia de la enseñanza es saber, si no, ¿qué vas a transmitir?». Y el profesor, que rubricó el dicho cuando cumplió sus jóvenes setenta años, puso el dedo en la llaga y la autocrítica en la institución a la que dedicó su vida. La enseñanza es el pilar. Sobre ella se construye la sociedad. Cuando vemos los espectáculos que vemos en el mundo real (y no es necesario salir de la provincia de Ourense) y vamos a la esencia de los mismos, descubrimos que detrás está un sostenido fallo educativo. Soñemos que algún día la enseñanza sea lo primero y que los maestros vuelvan tener el mismo significado que la historia les dio («persona de mérito relevante») y no el de un mero funcionario que se limita a cumplir un programa muchas veces diseñado más para su complacencia que para la efectividad de su docencia. Ese día llegará y serán mayoría los maestros que, como el profesor Ennes, saben y transmiten.

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