De Rosalía de Castro al sueño del AVE y de la censura


Los centros escolares recordaron el pasado 24 que tal día como ese de 1837 nacía Rosalía de Castro, la poeta y novelista que dejó obras tan inmortales como Cantares Gallegos o Follas Novas. Los escolares leyeron el Adiós ríos, adiós fontes o la Negra Sombra y hoy el cronista, a la vista de la actualidad, intenta driblarla releyendo a la autora gallega más universal porque ni la tristura de su literatura es más triste que la realidad que nos rodea aunque bien sé que todo es del color del cristal con que se mira. Si mi cristal otea hacia la Diputación de Ourense ve a un presidente que le contó a un grupo de empresarios que él solo, cuál Superman (y al margen del IGAPE, del ICEX, del Gobierno, de la Xunta, del embajador en EE UU, de agregados comerciales, cónsules, etc., etc.), logró que en Estados Unidos estén preparando maletas y dólares para hacer de Ourense una provincia tan luminosa que, en frase gloriosa de Alfonso Guerra, no lo va a conocer ni la madre que lo parió. El cristal también ve, en la misma institución, la sombra de una jueza (¡oh, esa justicia independiente y valiente que asoma por la provincia de Ourense!) que rechazó el recurso que el presidente había presentado para que se archivase la denuncia contra él por un asunto de faldas. La jueza decidió sumarle a la investigación en marcha por los supuestos delitos de cohecho y tráfico de influencias, uno más, el de acoso sexual. Esto, en lenguaje vulgar, ir por lana y salir trasquilado.

Si el cristal escudriña en el Concello de Ourense, el panorama es igual de desolador. Gonzalo Pérez Jácome, erre que erre luchando por sentarse en la alcaldía aunque aún no haya explicado para qué, ni cuáles son sus proyectos y sus prioridades y se limite a tildar al actual regidor con descalificativos (tonto, mentiroso, atolondrado?) impropios de quien quiere regir la tercera ciudad de Galicia. Mientras, el Partido Popular intenta colar el cuento del AVE y la futura presentación en la primavera del proyecto de la estación de Ourense («El estudio para acceso del AVE a la capital se conocerá este año», ya titulaba La Voz el 5 de noviembre del ¡¡¡2008!!!). En abril o mayo, la ministra que pregona la nueva y el alcalde que le sirve de altavoz, pueden estar calentando banquillo por lo que sus palabras son brindis al sol dedicados a los forofos que creen toda palabra que salga de la boca del líder de turno.

Ante este panorama que dibuja la provincia de Ourense siempre es relajante, aunque a veces nos llene el corazón de tristeza, la lectura de Rosalía de Castro. En ella me apoyo y a ella me aferro para soñar que las aventuras individuales de José Manuel Baltar en USA tengan frutos; que la justicia sea justa para este personaje y para la mujer denunciante que buscaba un trabajo público a cambio de sexo y que la situación en el Concello de la capital se clarifique y se hable más de obras y presupuestos que de ansias de poder. Y me ayudo de Rosalía de Castro porque dejó escrito que «no importa que los sueños sean mentira, ya que al cabo es verdad que es venturoso el que soñando muere, e infeliz el que vive sin soñar».

Aunque todo sea mentira, soñemos como Rosalía nos aconseja para, al menos en lo individual, ver como venturoso este 2016 que los que viven sin soñar seguro que encuentran lleno de nubarrones e incertidumbres.

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