La mediación para delitos de tráfico recibió cuatro casos en Ourense

El servicio fue pionero en el Estado para acercar a víctimas y causantes de muertes


ourense / la voz

El objetivo de la mediación penal en seguridad vial no es pedir perdón ni perdonar. En Ourense funcionó una experiencia piloto -que fue pionera en el Estado a la hora de aplicar la mediación a casos penales originados en accidentes de tráfico con resultado de homicidio o lesiones imprudentes- para propiciar un diálogo reparador entre víctimas y autores. En el período en el que estuvo vigente -entre finales del 2013 y el primer trimestre del 2014- el servicio de mediación ourensano trató cuatro casos de sendos procedimientos derivados por los juzgados.

Los mediadores, tras la comunicación recibida por el juzgado correspondiente, se ponían en contacto con el autor del delito y con los perjudicados. La primera entrevista se realizaba solo con el causante y solo en uno de los cuatro casos tratados, el homicida declinó participar en la mediación. En cuanto a las víctimas, solo una familia (cónyuge e hija de la víctima) llegaron a realizar la sesión conjunta, aunque no llegaron a un acuerdo. Sí aceptaron participar en el encuentro dialogado porque querían saber por qué el autor no se había acercado a los víctimas para interesarse por los lesionados o dar el pésame.

En otro de los casos en que fueron invitados los padres de un fallecido en un accidente de tráfico, estos comunicaron a los mediadores a través de su abogado que no acudirían porque iban a retirar la acusación y así lo hicieron. En otro de los procedimientos, los perjudicados declinaron acudir a la sesión conjunta. Desde el accidente, las víctimas acusadoras no habían admitido ningún acercamiento por parte del causante y así continuó cuando tres años después se intentó mediar.

El proceso tenía que ser voluntario para ambas partes, acusadora y acusada. La mediación, según se exponía en el informe concluyente, «es poder reunir en el mismo espacio a dos personas unidas por el dolor, una por haberlo sufrido y otra por haberlo generado, con el fin de hablar de ello». No todos lo necesitan pero la mediación, sin ser la única solución, se enfoca desde esa perspectiva restaurativa.

El convenio entre instituciones que lo hizo posible no llegó a renovarse

El servicio de mediación penal para delitos contra la seguridad vial se implantó en Ourense de forma experimental gracias a un convenio entre el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), la Xunta, el colegio de abogados de Ourense y la Fiscalía de Galicia. Estuvo vigente apenas unos meses con una aportación de tres mil euros por parte de la Xunta y la colaboración con material y profesionales del colegio de abogados. Tras esta experiencia, ni el CGPJ ni la Xunta intentaron renovarlo. Se consideró que Ourense era una provincia pequeña y con pocos casos para extrapolar la experiencia estadísticamente, según explicó el coordinador del servicio, el abogado Cándido Soria. Los juzgados penales remitían las causas en las que las víctimas eran la acusación particular representadas por abogado. Los mediadores invitaban a ambas partes a ir primero a una sesión informativa y, si aceptaban, a una conjunta.

Cándido Soria: «La mediación tiene mucho sentido pero no vale para todos los casos»

El abogado Cándido Soria Fortes fue el coordinador del equipo de mediación penal del colegio de abogados y actuó también como mediador en esta experiencia con delitos de seguridad vial. «La experiencia fue maravillosa. Lo más positivo es que el infractor veía a la sesión informativa, en la que se le explicaba sí quería entrar en el proceso, se le explicaba el contenido y sus ventajas», recuerda el letrado. En Ourense se hizo quizás durante poco tiempo y la mediación lo requiere. «El diálogo fue enriquecedor. La mediación tiene mucho sentido pero no vale para todos los casos. Quizás si se hubiera hecho una campaña informativa anterior hubiera sido mejor porque estos casos ya venían con un juicio señalado y era correr contra el tiempo. Hay que ir con más calma», reflexiona Soria, quien exponía en su informe que la misión del mediador es normalizar el estado de incertidumbre inicial de ambas partes y discernir si era el momento adecuado para el encuentro o si los participantes necesitaban más tiempo. En el caso del infractor, no se continuaría adelante con la mediación si el autor pretende justificar su actuación y no se propone reparar el daño causado a las víctimas de su acción.

Además de que las instituciones no apostaron por la continuidad de este proyecto, la ley ha cambiado, tanto con el Código Penal como con la aprobación del Estatuto de la víctima del delito que ya establece el derecho de los perjudicados a una justicia restaurativa y a obtener del Estado derecho a participar en todo el proceso de principio a fin.

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