La pieza gallega que le faltaba a Lego

El ingeniero ourensano Pablo González diseñará para la firma de juguetes en Dinamarca

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ourense / la voz

El 6 de enero, como si de un regalo de Reyes se tratase, el gallego Pablo González comenzará a trabajar en Dinamarca para Lego. Este ingeniero de minas de 42 años acababa de crear una empresa de impresión en 3D, -después de trabajar por todo el mundo en diversas estaciones eólicas de Iberdrola Ingeniería, la última en Kenia- cuando se animó a presentarse a una oferta de trabajo. «La empresa está creciendo mucho y cada vez necesitan más diseñadores. En noviembre del año pasado, estando en Kenia, decidí enviar una solicitud, ya que pedían ingenieros y diseñadores. Y en junio de este año me llamaron por el tema creativo. Para construir piezas, que es lo que se me da bien», cuanta este ourensano. Tras varias entrevistas y exámenes, entre ellos uno de inglés, hace un mes viajó a las instalaciones de Lego en Dinamarca (en la localidad de Billund) junto a 25 personas de todo el mundo, para realizar la prueba final de creatividad. Y Pablo fue uno de los ocho elegidos.

Su trabajo consistirá en diseñar unas determinadas líneas para niños. «Tendré que acostumbrarme al diseño infantil y al principio estaré acompañado de un tutor que me guiará sobre las técnicas que se pueden o no utilizar. Esto durante seis meses. Después, ya se hacen trabajos en grupo», relata. Se encargará de diseñar piezas relacionadas con El señor de los anillos, El Hobbit y Las tortugas ninja, a través de escenas o ambientes concretos. La libertad de creación es total aunque, en estos casos, las marcas podrán opinar sobre el resultado final. Eso no ocurrirá cuando el diseño sea exclusivo de Lego.

A pesar de lo que muchos podrían creer, la afición de Pablo González por Lego no le viene desde niño. Ni siquiera de adolescente. Se despertó hace seis años. Cuando su hijo recibió como regalo uno de los juguetes de la marca. Y, como suele pasar, tuvo que ayudarle a construirlo. Empezó a montar y desmontar piezas. Y no solo se quedó en eso. Abrió un enlace en Internet en el que ha ido mostrando sus creaciones propias. Desde zapatos de tacón a fortalezas. Incluso el rostro del corsario Jack Sparrow, personaje de la franquicia cinematográfica Piratas del Caribe. E incluso un libro con piezas de Lego. De pequeño, afirma, sí que se sentía atraído por todo tipo de juegos de construcción. «Pero nosotros teníamos el Tente, porque aquí no había Lego», explica.

Destaca la gran calidad del producto danés y lo que más le gusta a Pablo González es la línea Technic, aquella que, además de servir como adorno, es manejable y permite jugar. «Tras ese primer regalo para mi hijo, empecé a adquirir juegos para mí y a mirar en Internet todo lo relacionado con la marca. Compré de segunda mano, que era más barato, y fui evolucionando poco a poco. A mis gustos añadí los de mis hijos. Yo creo una de las cosas que la empresa vio en mí fue que mi idea sobre el juego era completa, que lo manejo todo», explica. Hace cuatro años empezó a diseñar por su cuenta, tras hacerse socio de una comunidad en foros de Internet en la que suelen convocar concursos. «Pertenezco a tres foros nacionales y a uno portugués. Actúo más con este último, porque tiene la sede en Paredes de Coura y organiza un evento muy famoso, ya que allí el juguete esta muy arraigado, mas que aquí. Es la comunidad 0937, que es Lego al revés», subraya.

Está a punto de hacer las maletas y lo que seguro que se llevará serán todas sus piezas. Hasta hace un año nunca pensó que su afición tardía podría convertirse en su trabajo. Ahora, subraya, empieza una ilusionante y creativa etapa vital.

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