Los inspectores que llegaron a la política con un pucherazo


No sé cómo empezar esta crónica sobre el pucherazo en el PSOE ideado por Besteiro, santificado por Pedro Sánchez y permitido por la militancia de Ourense. Podría hacerlo poniendo en boca de la mayoría de esos militantes la frase del refranero que alude a la secular sumisión de los gallegos: «Mexan por nos e temos que decir que chove». Pero también podría hacerlo, recordando a Eduardo Galeano: «Cumplir la palabra es una fuente de prestigio para la democracia».

Cualquiera vale para reflejar lo acontecido en una provincia en la que cualquier temporero, como los que están hoy de jefes del PSOE en Santiago y en Madrid, puede despreciar con total impunidad. Porque si la frase del refranero gallego tenía que ser coreada por los socialistas ourensanos, la segunda, la de Galeano, debían asumirla los jefes de un partido centenario que han incumplido, y por lo tanto desprestigiado a la democracia, una palabra surgida de las urnas. ¿Alguien se imagina al Rey alterando la elección del Presidente de Gobierno salida del Congreso de los Diputados? Pues en el inicio del proceso de esa votación final están las primarias del PSOE o de cualquier otro partido. Y la democracia no tiene estadios. Es una forma de vivir en igualdad y respetando la opinión de la mayoría en todos los escalones de la sociedad. Aunque en la práctica, como acaba de pasar en Ourense, la voluntad (o el espíritu vengativo) de dos líderes coyunturales (hoy están y mañana ya no estarán) pesa más que la de miles de militantes.

En el pucherazo socialista ourensano hay víctimas y beneficiados. Las primeras, Laura Seara y Teresa Taboada, marginadas por los jefes del PSOE como cabezas de lista al Congreso de los Diputados y al Senado. Pero también los jefes del socialismo provincial, Raúl Fernández y María Quintas (antes marionetas de Pachi Vázquez y ahora marionetas de la nada), que mostraron su nulo liderazgo y peso político.

Pero, asimismo, son damnificados Rocío de Frutos y Luis García Mañá, los colocados a dedo por Santiago y Madrid, que entran por la puerta falsa de la democracia, la puerta del favor. Y habrá que  recordarles tanto a la inspectora de Trabajo como al inspector de Policía lo del clásico: «En el templo del favor todo es grande menos las puertas; son tan bajas que hay que entrar arrastrándose». Pedro Sánchez tendrá en Madrid, si los ourensanos el 20D así lo desean, sendos lacayos dispuestos a decir amén al jefe que los nombró.

¿Y quienes ganan? Pues los que apadrinaban a los que  perdieron las primarias en Ourense pero ganaron en Madrid. Y esos son la secretaria local del PSOE de la capital, Carmen Rodríguez Dacosta, a la que ya le hacen chiribitas los ojos pensando en el próximo escaño en Santiago que le prometió Besteiro, y el alcalde de O Barco cuya canonjía, a cambio de su apoyo a la operación digital, es la presidencia de la Fegamp. Así, en un mercadeo de favores y en un ajuste de cuentas, han convertido los jefes del PSOE unas elecciones democráticas a las que sus compañeros de Ourense le habían dedicado semanas de preparación y de ejecución hoy baldías pues para este viaje de nombramiento digital no hacían falta alforjas de elecciones primarias.

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