El calabozo que partió al gobierno local

La Voz recuerda la detención de Francisco Rodríguez, que hoy cumple su segundo aniversario


OURENSE / LA VOZ

El día 20 de septiembre del 2012 -hace exactamente dos años- Francisco Rodríguez, alcalde de Ourense, sale de su piso junto a su pareja, Mercedes Astorga. Lo hace a primera hora de la mañana. Agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera están esperándolo y le comunican que está detenido. Ambos piensan que es una broma y se lo dicen, pero ellos les enseñan la placa para demostrarles que no es así. «Eso se puede comprar en el rastro», dice entonces Mercedes, sin calcular que la respuesta sería muy cortante: «Pero esto sí le parece de verdad, ¿no?», contesta uno de los agentes señalando su arma reglamentaria.

La detención es real y Rodríguez es trasladado a la comisaría de Pontevedra. Lo sabe porque se lo oye comentar a los agentes. A él no se lo comunican. Es un jueves y el alcalde de Ourense permanece allí incomunicado hasta el sábado por la mañana. El político tiene tiempo de sobra para pensar y le da mil vueltas a la cabeza. No sabe de qué está acusado y comienza a repasar mentalmente su actividad al frente del Concello de Ourense.

Rodríguez llega a la alcaldía tras las elecciones del 2007 gracias al apoyo del BNG. Los casos de corrupción más graves que han afectado a su ejecutivo son, hasta ahora, responsabilidad exclusiva de sus socios nacionalistas y él goza de buena imagen. De hecho, en el año 2011, en un contexto de retroceso generalizado del PSOE, es el alcalde socialista de una capital de provincia que más sube. Lo hace aupado por un eslogan que ahora, en el calabozo, suena ya lejano: «Un ourensán coma ti». Orgulloso vecino de la parroquia de Palmés, en el perímetro rural de la capital y profesor de instituto, la proximidad era su mejor baza electoral, pero la jueza Pilar de Lara estaba a punto de relacionarlo con personajes y actividades muy diferentes a las de la inmensa mayoría sus convecinos.

La «mazmorra» y el juzgado

Francisco Rodríguez está pasándolo muy mal en su «mazmorra», como él mismo la define. Según su versión, es una estancia de unos cuatro metros cuadrados. En ella pasa dos días, sin saber qué hora es, con dificultades para respirar. «A cama era de cemento. A camisa era o colchón, e nada máis», explica el alcalde, cuyo relato recuerda a las películas carcelarias. «Aínda teño unha marca nos dedos de petar na porta para pedir ir ao baño», dijo días después. El regidor, que el viernes pide atención médica por fuertes dolores de cabeza, es trasladado el sábado a Lugo para declarar ante la jueza. «Eu nunca estivera nun xulgado por algo así. Non sabía nin como sentarme», dice el alcalde, que a medida que va escuchando las preguntas de Pilar de Lara empieza ser consciente de los motivos de su detención. Después de oír los delitos que se le imputan, a Rodríguez solo le queda un hilo de voz cuando le piden que ofrezca una dirección a efectos de notificación. Las siguientes horas son duras, pero resiste.

Al regidor ourensano le toman declaración imputado por cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude y exacciones ilegales y malversación de caudales públicos en el marco de la operación Pokémon. Sus vínculos con Aquagest y Vendex y su supuesto enriquecimiento personal hacen sospechar a la jueza. Tan estrecha es la relación de Francisco Rodríguez con la primera de esas empresas que su pareja consigue trabajo allí y poco tiempo después es la mujer de Henry Laíño, entonces responsable de Aquagest en Ourense, quien es empleada, en este caso en el Concello. También el hijo del alcalde trabajó para esa compañía, aunque en Avilés.

Las conversaciones grabadas durante meses por los investigadores y los seguimientos realizados a los implicados en la trama revelan la también estrecha relación del alcalde de Ourense con el responsable de Vendex en Ourense, Adrián Cordero. Este declara que Rodríguez recibía pagos y en sus documentos se detalla el regalo de un Rolex de «seis mil y pico». La jueza considera sospechosos unos movimientos que suman 256.000 euros en sus cuentas bancarias y en las de sus allegados. Cree que el alcalde y su pareja blanqueaban dinero y esas sospechas alimentan, a su vez, los rumores sobre las supuestas propiedades inmobiliarias del regidor en Brasil, que él siempre ha negado.

De hecho, en su última campaña electoral se jactaba de tener tan solo 8.389 euros en el banco, un Opel Astra de siete años y una hipoteca para la compra de un piso en la calle Xesús Pousa. Escaso patrimonio, a juicio de algunos, después cuatro años cobrando más de 70.000 euros brutos anuales del Concello. El grupo municipal del PP ironizó, además, con la capacidad de influencia que habría demostrado el alcalde para lograr en el 2009 de ese crédito hipotecario, en plena crisis, a 35 años y para un hombre que en ese momento tenía 55.

Vínculos comprometedores

Esas críticas no influyeron en la campaña electoral, el PSOE mejoró sus resultados y, gracias al respaldo del BNG, el alcalde siguió gobernando de una forma aparentemente plácida. Rodríguez y Cordero hablan ya como amigos. Ese buen entendimiento se intuye en la charla que mantienen sobre un concurso para la limpieza de dependencias municipales que podría haber sido paralizado para favorecer a Vendex:

Francisco Rodríguez. Me parece que al final se presentó una empresa a lo de los edificios oficiales.

Adrián Cordero. ¿Qué empresa es?

F. R. Ferpesa.

A. C. Uf. Eso es una locura. Me gustaría que se lo dierais para que vierais cómo trabaja uno y otro. Paco, te lo digo ya como amigo.

F. R. Bueno, bueno. Yo esperaba que no se presentara ninguna, lo cual estaba más fácil. Pero ahora... pues a ver. Si hay una sola está claro quién lo gana.

A. C. Está, está....

F. R. Pero supongo que aquí habrá que buscar una fórmula para declararlo desierto por lo que sea, o que hay un error, a ver cómo lo hacen.

A. C. Paco, te lo digo como amigo. Es que no paga [...]. Si pudierais dejarlo desierto, yo lo dejaba desierto, ¡eh Paco!

F. R. Bueno, pues voy a mirar que lo miren. A ver cómo va el tema ese. ¿Vale?

A cambio de estas gestiones, Vendex se habría convertido, según se concluye de las escuchas a Cordero, en una plataforma ideal para los enchufes del gobierno municipal. Una conversación entre el delegado de la compañía en Ourense y el alcalde ilustra el sistema seguido para poner en marcha esas contrataciones:

Adrián Cordero. Te llamaba por el tema de la señora esa de ocho horas para el...

Francisco Rodríguez. Para los baños.

A. C. ...Para los baños, para los baños, sí.

F. R. ¡Bueno, bueno!

A. C. Sí, sí, mañana se puede venir por la oficina.

F. R. ¡Vale!

En otra conversación, registrada 24 horas después de la anterior, el delegado de Vendex habla con una empleada para comprobar que todo salió según lo previsto. «Trátala bien, ¡eh!», le dice.

Además de los servicios de limpieza, Vendex gestiona en Ourense el ORA y la grúa municipal. Y también en este ámbito se descubren conversaciones comprometedoras para el alcalde ourensano y para los numerosos políticos y personajes de todo tipo que llamaban a Cordero para pedirle que intermediara en la retirada de multas. En varias ocasiones es Rodríguez quien llama personalmente al delegado de la empresa en Ourense:

Francisco Rodríguez. [Risa]. Oye, mira. Que le llevaron el coche á miña filla, ¡joder! Allí, en una peluquería, allí en el Puente.

Adrián Cordero. Hombre, claro.

F. R. Es...

A. C. Tener hijos, para qué. Como dice el otro. Que suban cuando quieran a por él.

Tras declarar durante más de tres horas ante Pilar de Lara, el alcalde de Ourense abandona los juzgados de Lugo. Recupera la libertad, bajo fianza de 6.000 euros, bien entrada la madrugada del sábado al domingo, pero a las puertas del edificio judicial le esperan varios de sus concejales y su personal de confianza. Está seguro de que no había pruebas para sustentar las acusaciones contra él y convencido de que su detención y su incomunicación en el calabozo durante más de 48 horas ha sido desproporcionada. Se considera una víctima y su equipo más cercano alimenta ese mensaje. De hecho, Rodríguez no escucha a nadie que no pertenezca a su entorno más próximo hasta que la noche del domingo comparece ante los medios de comunicación. Lo hace para proclamar su inocencia y para anunciar que no dimitirá.

Sin embargo, para entonces la operación Pokémon es ya una apisonadora. El lunes Pachi Vázquez, secretario general del PSdeG, exhibe una agilidad inaudita y suspende de militancia al alcalde después de tratar de forzar su dimisión. Se cobra así recientes enfrentamientos internos por el control del socialismo ourensano. El martes es detenido el jefe de la Policía Local, Abelardo Ulloa, también retratado en el sumario por los supuestos regalos y pagos periódicos de Vendex. El miércoles pasa por ese trago el concejal de Tráfico, Fernando Varela, del BNG. Este dimite inmediatamente y para entonces los nacionalistas ya han anunciado su decisión de abandonar el bipartito. También un grupo de concejales del PSOE, los fieles a Pachi Vázquez, insiste en pedir a Rodríguez que deje el cargo. Cada vez más solo, «traicionado», según dice, por todos los flancos, abandona. Deja la alcaldía una semana después de su detención. Resistió siete días, pero la Pokémon ha acabado con él.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Ourense

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

El calabozo que partió al gobierno local