La maleza cubre el único tramo iniciado de la autovía a Lugo

María Teresa Rodríguez Vázquez
MAITE RODRÍGUEZ OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Santi M. Amil

Millones de euros de inversión pública se malgastaron al pararse la obra

17 sep 2014 . Actualizado a las 09:59 h.

Toneladas de metros cúbicos de tierra movidos, fincas expropiadas y pagadas y un desmonte que dejó abierto en canal a un concello para que, cuatro años después, la maleza esté invadiendo lo que iba a ser el primer tramo de la autovía A-56 que conectaría las provincias de Ourense y Lugo y estas con el norte de España a través de la Transcantábrica.

Hoy el tráfico local y pesado -decenas de camiones que vienen de Asturias a Portugal o a las Rías Baixas transportando acero o madera- deben utilizar la estrecha carretera LU-901, un vial de ocho kilómetros recientemente asfaltado por la Xunta pero que es peligroso debido a que la carretera no tiene el ancho suficiente; de hecho no pudo ser pintada porque no da para marcar dos carriles. Esta carretera la usan más de mil vehículos diariamente, según calculó la Xunta, que tiene su propio proyecto, el Eixo do Ribeiro, para esta zona.

Sin embargo, trece alcaldes del sur de Lugo y de Ourense, además de empresarios llevan tiempo haciendo fuerza y gestiones ante Fomento y la Xunta para intentar que no se abandonen completamente las obras de la autovía A-56, que en este tramo entre San Martiño y A Barrela discurre paralela a la continuación proyectada del Eixo do Ribeiro.