La eterna espera de la familia gitana

En el poblado de A Fontela llevan años demandando el proyecto de viviendas de la Xunta


ourense / la voz

La comunidad gitana de O Carballiño cerró ayer los tres días de celebración de la boda protagonizada por Leticia y Fabián, adolescentes originarios de dos de los poblados de la zona: A Pena (O Carballiño) y Santián (Maside). Junto con el asentamiento de A Fontela, forman los tres espacios vinculados a las familias gitanas. La gran asignatura pendiente, que se dilata en el tiempo -ya era inminente en los años 90-, sigue siendo la construcción de las edificaciones que albergarán en el futuro a los habitantes de los poblados.

los orígenes

Expansión desde Flores. El barrio que dio origen a O Carballiño contaba hace años con un importante número de familias gitanas viviendo en el mismo. La falta de espacio, eran viejas casas de piedra, motivó el traslado de los nuevos grupos familiares hacia lugares como A Pena y A Fontela -en este caso con paso previo por un asentamiento esporádico frente a la estación del ferrocarril-. La construcción de las viviendas sociales de A Uceira, y el traslado de las familias a estos edificios, puso fin a la presencia histórica en Flores.

asentamientos

Tres espacios repartidos ente dos concellos. Los principales núcleos poblacionales en los que están asentados los gitanos de la comarca de O Carballiño son A Pena, A Fontela y Santián. El primero está en O Carballiño, en el monte del mismo nombre, frente al centro de salud del municipio. Los otros dos, A Fontela y Santián, pertenecen al Concello de Maside, aunque al estar en el límite con el término municipal carballiñés y mucho más cerca del centro de dicho concello que del suyo, la actividad de las familias se desarrolla en O Carballiño. Los trámites administrativos los realizan en el concello masidao.

población

Más de 180 personas. La estadística poblacional casi nunca es fiable. La movilidad de las familias hace que los datos sirvan de cifra estimativa. El poblado más importante, con diferencia, es el de A Fontela. Al pie de la N-541, mejor dicho sobre el viejo trazado de dicha carretera, en el margen derecho -dirección a Ourense- viven 26 familias, con una cifra estimada de más de 90 personas. A escasa distancia, en Santián, están radicadas dos familias, integradas por 40 personas. En A Pena son cinco, aunque el número de vecinos es una incógnita: 26 para la administración y 40 habitantes según el patriarca, Edelmiro Manzano. Por término general, la chatarra y la venta ambulante son las principales fuentes de ingresos.

tipología

De chabolas de madera a casas. El prototipo del poblado A Fontela es un espacio dominado por la madera en sus múltiples presentaciones: desde las casas al material que se acumula por las calles, y al pie de la N-541, para servir de combustible en el día a día. En A Pena pasaron de la chabola de madera a las casas de bloques de hormigón gracias a una intervención del Concello. Santián es un asentamiento distinto: sus moradores han comprado parcelas de terreno y construido sus casas, en algunos casos también para los hijos dentro del mismo recinto -hay casos de cuatro generaciones conviviendo-. Figuran reseñadas en el catrastro del Concello de Maside.

esperanza

Promesas que nunca se materializaron. Las negociaciones para erradicar el poblado de A Fontela son como el concepto filosófico del eterno retorno: vuelven a la actualidad cada cierto tiempo y en un nuevo formato. Acuerdos entre el Concello de Maside y los gitanos que se han roto en varias ocasiones, ubicaciones alternativas y un acuerdo final de crear un pueblo -de casas con parcela para guardar sus materiales- en los terrenos adyacentes al actual emplazamiento. En época de Teresa Táboas se redactó un proyecto en base a casas de madera. Nunca se ejecutó.

obras

«Un cuento para tenernos engañados». La Xunta ha adquirido unos 30.000 metros cuadrados en la zona comprendida entre A Fontela y el poblado de Santián: la mayor parte con acuerdos de compra y el resto mediante un proceso de expropiación. Según los datos que constan en el Concello de Maside, el Instituto Galego da Vivenda está redactando una nueva propuesta. En los presupuestos de la Xunta para este año no consta una partida para las obras. Ellos se lo toman con filosofía y como comentaba Manzano en la boda de su hija: «¿Las casas?, eso es un cuento para tenernos engañados a los gitanos como si fuéramos niños».

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