Detenidos dos imanes de Ourense en una trama de ropa falsificada

La mezquita de Xinzo era el epicentro de la distribución de prendas


Ourense / La Voz

La mayor trama de falsificación de ropa y calzado conocida en España tenía a las mezquitas de la capital ourensana y de Xinzo como centro de operaciones. El director general de la Policía Nacional, Ignacio Cosidó, ofreció ayer los detalles de una operación iniciada hace doce meses y que ya en octubre de este año llevó a prisión a seis marroquíes detenidos en Xinzo. Finalmente, la denominada operación Laico se ha saldado con 99 detenciones y la incautación de un millón de artículos. La red estaba encabezada por ciudadanos de origen magrebí que contaban con diferentes talleres en Portugal y cuyo negocio era repartido por toda España, centrándose en las grandes ciudades, aunque también se llegaron a detectar exportaciones a Francia. Comercializaron 235 toneladas de ropa que les proporcionó hasta cinco millones de euros.

Todos los detenidos -34 portugueses, 19 marroquíes, 37 senegaleses y 9 españoles- se encuentran actualmente en prisión y uno de ellos -que se dedicaba a la contravigilancia- es menor de edad. Entre los apresados está el imán de Xinzo de Limia, a quien la policía acusa de ejercer como cabecilla de la trama: llegó a recibir donaciones de la organización cercanas a los 100.000 euros por su papel principal. Por su parte, el imán de Ourense no pudo ser detenido en el momento de la operación, pero sí unos días después a su llegada a Tánger. En estos momentos no se ha decidido si ingresará en prisión o quedará en libertad con medidas cautelares. Según explicó Cosidó, la red contaba con los denominados «delegados zonales» y parte del dinero negro recaudado se ocultaba junto a cartillas, tarjetas de crédito y demás elementos contables de la organización en las mezquitas ourensanas.

Inspección en Cobo Calleja

La investigación comenzó tras detectar en una inspección en el polígono de Cobo Calleja de Fuenlabrada, en Madrid, resguardos de envíos de productos falsificados, figurando como remitentes dos empresas con domicilio en Xinzo. Ambas mercantiles en realidad eran empresas ficticias, no dadas de alta en el Registro. Además, diferentes operaciones anteriores a esta, llevadas a cabo en varias provincias españolas, hacían ver que Xinzo se había convertido en centro neurálgico de distribución de las prendas falsificadas. La red utilizaba las empresas ficticias y el denominado «sistema Hawala» para blanquear el dinero obtenido. De esta manera, las transacciones eran llevadas a cabo por trabajadores inmigrantes que viven en España. El operativo es sencillo: se dan instrucciones por teléfono, fax o correo electrónico y los fondos son recibidos a domicilio en un plazo de 24 horas.

Además del de Xinzo, los cabecillas de la red estaban instalados en Málaga, Madrid, Barcelona, Alicante y Sevilla.

El director general de la Policía Nacional no quiso revelar ayer cuáles eran las marcas afectadas, aunque puntualizó que se trata de firmas de alta gama y destacó el gran nivel de las falsificaciones.

«Modus operandi»

Los fabricantes y proveedores de la mercancía que era falsificada -en su mayoría textil y calzado- se encontraban en la zona norte de Portugal. Mientras, en Xinzo se asentaba un grupo organizado, en su mayoría compuesto por los miembros de una misma familia marroquí. Por esa razón, los investigadores españoles establecieron contacto con la Autoridad de Seguridad Alimentaria y Económica (ASEA) de Portugal con la que se ha desarrollado conjuntamente la operación. El traslado de las falsificaciones desde Portugal a la mezquita de Xinzo se realizaba en furgonetas particulares pertenecientes a la familia investigada y a los fabricantes portugueses. Desde Xinzo se enviaba la mercancía a través de empresas de paquetería a los denominados «delegados de zona», representantes de la organización presentes en el resto de las ciudades. Estos eran los encargados de depositar la mercancía en un almacén, así como de distribuir al por menor en su delimitación comercial, de la recaudación procedente de la venta y del ingreso en cuentas bancarias a nombres de terceras personas, que hacían de testaferros. Estos ingresos nunca superaban la cantidad de 3.000 euros. De forma inmediata ese dinero era extraído de cajeros automáticos de Xinzo y alrededores por parte de los responsables de la organización. Utilizaban para ello tarjetas y libretas bancarias de cuentas a nombre de terceras personas.

Testaferros

El dinero se blanqueaba mediante los testaferros que contaban como titulares en las cuentas bancarias, a través de sociedades ficticias y realizando pagos por compensación -sistema Hawala-, entre los miembros de la organización en Ourense y a personas de diferentes localidades de Marruecos. Ignacio Cosidó aseguró ayer que no constaba que el dinero recaudado se emplease para otras actividades delictivas.

Esta red de falsificaciones es la más grande a la que se ha enfrentado nunca la Policía Nacional, ya que, según Cosidó, la denominada operación Emperador contra la mafia de Gao Ping, desarticulada en el 2012, movía más cantidad de dinero pero tenía un abanico más amplio de actividades delictivas.

En la mezquita de Xinzo ayer el mutismo era total. En Ourense, uno de los actuales responsables, Ibrahima Diouf, aseguró que hace dos meses el imán viajó a Marruecos y que desde entonces la policía ha acudido en varias ocasiones a la mezquita para revisar papeles y documentos en el ordenador. «La mezquita está al margen de la trama. Esto solo tiene que ver con él», subrayó.

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