El fenómeno «simpa»


En las últimas semanas por razones profesionales comí fuera de casa en varios puntos de la provincia. Se quejaban los hosteleros que el fenómeno simpa (irse sin pagar) se está extiendo entre las familias ourensanas que contratan bodas, bautizos y comuniones. Uno de los hosteleros me comentaba que ahora pide por adelantado el 50 por ciento del presupuesto, dado que tiene desde el 2010 una boda de 6.000 euros sin pagar, con una fianza ridícula de 500 euros, dos bautizos del 2008 con casi 5.000 euros sin cobrar y una comunión desde el 2009 de 2.000 euros también pendiente de abonar. En total 13.000 euros que faltan en la caja en estos tiempos de crisis. Se podría decir que las familias que tienen las deudas pendientes lo pasan mal o están en el paro u otras circunstancias graves comprensibles. Pues no, los tres casos en concreto los ve a diario con coches nuevos, vacaciones en Andalucía, Baleares o Canarias, pero evitan, por razones obvias, entrar en su restaurante. Que en estos momentos tan complicados nos dediquemos a las paparotas socio-familiares festivas para presumir ante los demás por status quo y luego nos esfumemos dejando al hostelero en precario tampoco es ser solidario.

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