La crisis amenaza obras por más de 1.000 millones en autovías gallegas

serafín lorenzo SANTIAGO / LA VOZ

OURENSE

Los recortes pueden ralentizar proyectos en 175 kilómetros de la red autonómica y 87 de la estatal

29 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El cemento cotiza a la baja en tiempo de crisis. La caída de ingresos obliga a las Administraciones a concentrar el esfuerzo inversor en salvar los servicios esenciales, cuya asignación presupuestaria crece en la misma medida en que menguan las partidas para infraestructuras. Esta ecuación, que se traduce en recortes sucesivos de la obra pública para intentar mantener a flote la sanidad y la educación, multiplica la incertidumbre en torno a los grandes proyectos viarios pendientes en Galicia, como la ampliación de Rande o la autovía Pontevedra-Vigo, pero también proyecta sombras sobre otras vías de alta capacidad en ejecución. La tijera puede ralentizar más de 1.000 millones en obras en autovías gallegas que acumulan ya un retraso medio de casi seis años.

La amenaza afecta por igual a los proyectos que dependen de Fomento y a los de la Xunta. El ministerio tiene en obras 87,6 kilómetros de vías de altas prestaciones, con un presupuesto de ejecución de 569 millones. Son viales que encadenan grandes demoras. La autovía del Cantábrico (A-8) no quedará finalizada hasta el 2012, cuatro años más tarde de lo previsto. Peor es la situación de la A-54 (Santiago-Lugo), donde la conclusión del tramo Arzúa-Palas de Rei relegará más allá del 2013 la apertura completa de un trazado que, como el de la A-56 (Lugo-Ourense), iba a estar listo en el período 2008-2010.

En manos del próximo Gobierno

Pero los interrogantes son todavía mayores en los proyectos que no han salido de los despachos. Además del tercer carril de Rande y de la A-59 entre Vigo y Pontevedra, llamada a mitigar el colapso del puente, también la tercera salida hacia la Meseta (Ourense-Ponferrada) quedará a expensas de las decisiones del Gobierno que salga de las urnas el 20 de noviembre.