Lugares donde los días tienen 25 horas

Los pasos fronterizos entre Ourense y Portugal presentan distintos grados de abandono


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A qué ritmo transcurre la vida en la raia lo expresa muy bien un cartel en la puerta de un establecimiento comercial de Feces: «Abrimos 25 horas al día».

La desaparición de las fronteras europeas cerró las puertas de las aduanas pero mantuvo abiertas las de la convivencia. Se perdieron, eso sí, los trabajos en los edificios fronterizos de Ourense con Portugal. Mientras unos ayuntamientos asumieron el cese o la compra de estos inmuebles, otros que no podían hacer frente a los gastos decidieron no hacerlo. El Ministerio de Hacienda, como propietario, se deshizo de ellos a través de los propios concellos o de subastas.

Lobios cuenta con dos pasos fronterizos -Portela do Home y A Magdalena-, ambos enclavados en el paraje natural de O Xurés. El concello los adquirió y su pretensión es potenciar, a través de ellos, el turismo. El de A Magdalena fue recuperado con un taller de empleo. En la actualidad el edificio está terminado, pero vacío, a la espera de algún contenido. El de Portela do Home es un viaje al pasado. Sus edificios permanecen igual que en 1992 pero casi abandonados. El objetivo del Concello es que este lugar, ubicado en un lugar estratégico de O Xurés, se convierta en punto de información turística, pendiente de una programa Interreg para que sirva además de sala de exposiciones con la Vía Nova como protagonista.

En el Concello de Padrenda se encuentra el paso de Ponte Barxas. Aunque el Gobierno central ofreció este inmueble al ayuntamiento, este no lo quiso y en la actualidad lo ocupa la Guardia Civil. Es quizás este edificio el que se encuentra en peor estado, no solo por el abandono actual sino porque no existe ningún proyecto definido para aprovechar las instalaciones.

Finalmente está la frontera de Feces de Abaixo, en Verín. La futura sede de la Eurocidade, un proyecto ya puesto en marcha, se ubicará en el antiguo edificio de la aduana. Hoy en día se trabaja en el lugar para adecuarlo a su futuro uso. La rehabilitación integral del edificio es ya una realidad gracias a las aportaciones europeas y a las posiciones tanto de Chaves como de Verín en relación a potenciar este enclave y los proyectos que de manera conjunta llevan a cabo a uno y otro lado de la frontera con Portugal.

Familias

Al margen de lo puramente oficial, detrás de este gran cambio se encuentran muchas familias que durante años han vivido de los pasos fronterizos.

Quizás sean Ponte Barxas y Feces de Abaixo las dos localidades que han sufrido con mayor intensidad el cambio. Su comercio recuerda que por allí pasaron muchas personas ávidas de encontrar a uno y otro lado de la frontera cosas que no había en sus respectivos países de origen. Quedan vestigios en forma de carteles informativos y nombres de establecimientos, pero lo que todavía no se ha perdido es el recuerdo entre las personas que en tiempos no tan lejanos veían cómo en estas pequeñas localidades habían tiendas permanentemente abarrotadas.

A ambos lados de la raia, españoles y portugueses comparten todavía comercios, casas e incluso familias enteras a las que las fronteras unieron de forma irremediable y para siempre.

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