Quiso irse antes y quiere irse ahora

OURENSE

Filipe Luis ha completado una temporada marcada por su gran primera vuelta, la grave lesión y, finalmente, por su recuperación. Aunque todavía no sabemos hasta qué punto está ya en perfectas condiciones, lo que parece claro es que ha recuperado viejas aspiraciones, como por ejemplo la de irse de A Coruña.

Nada más comenzar las vacaciones, Filipe se ha quitado la careta. Lo único que cambia con respecto a su anterior intentona es el profesional encargado de llevar a buen puerto su salida del Deportivo. Las palabras de Quilón, su agente, poco o nada tienen que ver con las del futbolista que en su última rueda de prensa del campeonato declaraba amor eterno hacia el Deportivo y hasta su predisposición a continuar muchos más años.

El inicio de la subasta del lateral brasileño pone difícil su continuidad en el Dépor. Si no aparecen ofertas, si nadie paga lo que por el se pida, va a ser difícil que convenza al deportivismo de que su sueño es seguir siendo blanquiazul.

Que Filipe se quiera ir a un club más grande es normal. Está claro que no es lo mismo cobrar 300.000 euros (y con retrasos y pagarés de por medio) que ingresar un millón o más. No parece censurable que quiera progresar en la vida y buscar otras latitudes. Pero no hay nada peor que la hipocresía. Filipe quiso irse el verano pasado y quiere irse este. Lo demás son milongas.