Un árbol recuerda en Israel la gesta humanitaria de tres ribadavienses

Lola, Amparo y Julia Touza recibieron en la villa un homenaje póstumo por salvar de la muerte a varios judíos.


En una colina de Jerusalén hay un árbol plantado en honor de Lola, Amparo y Julia Touza Domínguez, as de Ribadavia . ¿El motivo? haber salvado a varios judíos que en la Segunda Guerra Mundial huían de Hitler para evitar el holocausto. Lola, Amparo y Julia, fallecidas hace algunos años, recibían ayer el homenaje del Concello de Ribadavia por «tan sagrada obra», en palabras de Efi Stenzler, presidente del Directorio Mundial de la Fundación Judía Nacional o Keren Kayemeth Leisrael.

Las tres mujeres nunca comentaron aquella operación tan arriesgada a nadie que no fuesen ellas y quienes formaban la red que habían tejido para evitar la muerte de judíos. Atenzler mandó un diploma, mostrado ayer en Ribadavia donde consta la plantación del árbol.

La pista de un libro

Los descendientes de estas hermanas poco o nada sabían, como ayer dijo el nieto de Lola, Julio Touza, de aquella hazaña. Pero en 2005 el librero y escritor Antón Patiño Regueira (A Coruña, 1919) editó Memoria de Ferro en el que en dos capítulos se habla de la hazaña de estas ribadavienses. Aquella labor tan humanitaria como secreta, se fue a la tumba con sus protagonistas. Lola, Amparo y Julia llevaban la cantina de la estación de Ribadavia donde vendían los dulces caseros, licor, frutas y otros productos calientes a la llegada de los trenes.

«Lola Touza teceu a malla clandestina co concurso dun familiar taxista», escribe Patiño. Ese taxista era José Rocha Freijedo. También ayudaba otro taxista, Javier Míguez, O Calavera . Cuando llegaba un tren señalado, Lola auxiliaba a los judíos que en él llegaban. Los escondía en su casa «e dáballes mantenza e descanso coa complicidade familiar das súas irmás», relata Antón Patiño. Su mérito está en desviar a los judíos hacia Portugal, que huían de la cámara de gas y de la persecución cuando llegaban a Galicia. Luego elegían la noche conveniente para llevarlos en taxi a la frontera por Ponte Barxas.

Judíos y otros perseguidos llegaban a Ribadavia marcados y contactados desde Monforte. Los enlaces los conducían hasta ellas en su cantina de la estación y corrían con los gastos de coches y guías que esperaban al otro lado de la frontera. Su traductor de inglés era Ricardo Pérez Parada, que había emigrado a Nueva York en 1908 y que al regresar a Ribadavia en 1914 montó un negocio de tonelero junto a la estación.

«O recoñecemento chega tarde pero será un estímulo para as xeracións futuras, o de tres irmás que honran a Ribadavia e á Humanidade», indicó José Luis Chao, presidente del Centro de Estudos Medievais.

La revista sefardita Aki Yerushalayim , de cultura judeo española, en su número 83, correspondiente a abril de 2008, dedicó en Israel unas paginas a las tres mujeres de Ribadavia. Es un texto de Lolin Lira Pousa poniendo en conocimiento del mundo semita la hazaña de Lola, Amparo y Julia.

El presidente de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, Danny Rainer, felicitó a los organizadores del homenaje y les pide datos sobre as de Ribadavia .

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