El cierre de Ixitlán reaviva la crisis del sector textil en la ciudad de Ourense


ourense | La crisis que arrastra el sector de la producción textil, que en los últimos años ha conducido al cierre de un número significativo de pequeños talleres dedicados a fabricar prendas para las grandes firmas del sector, tiene en Ixitlán su último reflejo. Con agosto llegó el cese de actividad, sin acuerdo entre la empresa y la plantilla acerca del modo de resolver la relación laboral, por lo que, desde primeros de mes, las empleadas de esta firma siguen acudiendo a sus puestos de trabajo, aunque nada hacen, salvo charlas, escuchar la radio, dormitar en las hamacas y descansar, mientras esperan a que finalice el período vacacional y puedan plantear sus reclamaciones salariales.

La plantilla de Ixitlán la forman doce trabajadoras. Tres de ellas están de baja y las otras nueve cumplen de lunes a viernes, durante ocho horas y cinco minutos, su jornada laboral. Comparten preocupación e inquietud por el futuro, pero no la estrategia en la forma de plantear la reclamación, como ayer mismo se pudo comprobar, con motivo de la concentración que realizaron ante el centro de trabajo, con el apoyo explícito de la CIG como sindicato.

Lonia Textil

La empresa, como quiera que dejaba de recibir encargos de Lonia Textil y esta sociedad (que produce y distribuye marcas como Carolina Herrera y Purificación García) era la que sostenía la actividad del taller, se veía condenada al cierre.

Negoció una salida con los trabajadores, que pasaba por el expediente de regulación de empleo y una indemnización de veinte días por año trabajado, que es el mínimo. Al ser una empresa de menos de veinticinco trabajadores, un 40% de las indemnizaciones serían abonadas por el Fondo de Garantía Salarial.

Una parte de la plantilla mostró su conformidad. La mayoría, su desacuerdo, por lo que el acuerdo no prosperó, no se llegaron a materializar los pagos y las trabajadores se encontraron con que no habían cobrado la nómina del mes de julio. Decidieron, entonces, seguir acudieron al puesto de trabajo, con el fin de poder reclamar.

Ayer, superado medio mes, con el respaldo de representantes de la CIG, protagonizaron una concentración. Seis empleadas salieron a la calles para sostener la pancarta. Las otras tres, aunque también acuden cada día a su puesto de trabajo, prefirieron quedarse en el interior.

Sin conversaciones

Sin respuesta, ni la más mínima aproximación por parte de la empresa, salvo una prohibición expresa de que utilizaran la energía eléctrica para conectar equipos de música, o de vídeo, las trabajadoras de Ixitlán no acaban de ver el final del mes de agosto. Esperan a septiembre para confirmar sus temores de que tampoco cobrarán ese mes, para empezar a reclamar.

La movilización, como dejó clara la CIG en su convocatoria, tenía como fin «protestar contra a falta de ocupación e responsabilizar a Lonia Textil da situación pola que atravesan».

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