Con su licenciatura en Farmacia, 42 años y sin necesidad de recurrir a la paridad ocupa la presidencia del grupo farmacéutico y químico Merck en España
11 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?ice que de Ourense, su tierra natal, se llevó los valores de trabajo, respeto y lucha que la han aupado a la élite ejecutiva. Laura González-Molero presume de raíces y apuesta, incluso dando ejemplo, por la innovación. De eso habló precisamente ayer, invitada por la CEO, desde la presidencia del grupo Merck, líder del sector químico, farmacéutico y biotecnológico. -Lidera una gran compañía, viaja constantemente al extranjero... ¿Tiene ocasión de seguir el pulso empresarial de Galicia? -Mi obligación es intentar tener el pulso más cercano posible de cómo está evolucionando la economía en cada uno de los territorios de España para saber cómo ser lo más competitivos posible, acorde con las peculiaridades de cada una de las comunidades autónomas. Y a Galicia la miro más que al resto, aunque sólo sea por cariño. Estoy orgullosa de ser ourensana. Esta es una tierra dura pero que, al mismo tiempo, ofrece mucho. Le tengo cariño no sólo porque mis raíces están aquí sino también porque tiene un embrujo que me apodera. -En todos los foros, empresariales y políticos, se alude a la falta de industrialización de Ourense. -Una asignatura pendiente que tenemos es que no somos lo suficientemente emprendedores. Creo que para que pueda haber economías de mercado y para que haya emprendedores que asuman riesgos se necesita poco intervencionismo y libertad, con unas reglas de mercado mínimas. Pero lo importante es que no debemos esperar que todo nos lo den nuestros políticos. Es responsabilidad nuestra llevar a cabo las ideas. Lamentablemente, en nuestra formación, incluso desde el colegio, la creatividad no está muy fomentada. Y la educación es fundamental. -¿Piensa que en ambientes poco industrializados está mal visto tener iniciativa? -Ocurre en las empresas más tradicionales. Algo que nos fuerza es el entorno que estamos viviendo. Los ciclos económicos son cada día más cortos, los cambios demográficos hacen que las necesidades y los mercados estén evolucionando... eso exige revisar el modelo de competitividad. El mundo ha cambiado y si en la empresa no somos capaces de evolucionar al mismo tiempo que nuestro entorno iremos restando competitividad. Innovación no es sólo producto. Reivindico innovación en cada una de las áreas de la compañía. En recursos humanos, en finanzas, en márketing... se puede y se debe innovar. -Trabaja en un sector al que se acusa, en ocasiones, de intereses espurios. ¿Cómo asume esas críticas? -No existe ninguna compañía que no pretenda tener beneficios. No hay hermanitas de la caridad, en ningún ámbito. Tenemos que asumir una investigación muy costosa, durante una media de diez años, para dar a luz un fármaco. Para eso necesitamos recursos y convencemos a los inversores. Por supuesto que ganamos dinero. Si no, no habría fármacos y los ciudadanos viviríamos mucho peor. Si hay ese concepto y esa percepción negativa es porque no hemos explicado lo que estamos haciendo. No sólo producimos fármacos y los cobramos a determinado precio. La industria farmacéutica es la que más aporta a todos los planes de inversiones de I+D+i de este país, empleamos a mucha gente, damos formación continuada y apoyo a la clase médica y trabajamos para mejorar la salud de los ciudadanos. Y las autoridades velan para que lo hagamos de manera ética y con integridad. Es normal que ganemos dinero. Quizás no hemos sabido transmitir a los ciudadanos el valor añadido que generamos. -¿Qué opinión le merecen conceptos como discriminación positiva o paridad? -En este mundo hay muchas discriminaciones y las sufrimos hombre y mujeres. En lo que no estoy de acuerdo es en que para eliminar una discriminación, que por supuesto existe, se ponga otra. Porque haya una injusticia no hay que poner otra en marcha. Los mejores profesionales alcanzan los puestos de responsabilidad porque lo exige el mercado. Cada vez hay más competitividad. El problema de una empresa es sobrevivir... ¡como para preocuparme del porcentaje de hombres y mujeres! Es un discurso más político que económico. Esa es mi percepción. Para poder llevar a cabo proyectos exitosos necesitas talento y no hay tanto como nos gustaría. Con el tiempo llegará la normalidad y cada uno ocupará el lugar que tenga que ocupar. Estarán las personas que se lo merezcan. La lucha es que en todos los organismos haya igualdad de oportunidades. Que los nombramientos se hagan por meritocracia, no porque este chico es amigo mío y le tengo que dar un puesto. -Pues en Ourense siempre se dice que hay mucho de eso último. -Los políticos tienen una vida a corto plazo pero el resto de los humanos somos empleados, autónomos, funcionarios o empresarios. Para nosotros la vida no acaba en cuatro años. Nuestros proyectos son a largo plazo. Con lo cual las decisiones que tomas, de capital humano, no pueden ser para quedar bien. -¿Qué medicamento le gustaría que sacase su empresa? -Hay una patología en la que nadie está investigando. Me gustaría que sacásemos una pildorita contra la envidia y la mezquindad. Cada vez hay más personas insatisfechas, no felices, no contentas consigo mismo. -La acaban de nombrar Ejecutiva del Año. -Es el primer año que se concede a una mujer. El Empresario del Año ha sido Isidoro Álvarez, de El Corte Inglés, así que a su lado me siento muy honrada. Siento mucho orgullo y mucha responsabilidad.