Libertad

STELLA ESTRADA

OURENSE

INDETERMINADO | O |

10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA frase superpuesta con spray en una valla publicitaria de una calle ourensana fue suficiente: «Free Nelson Mandela». El horario de ocho a tres le permitía ciertas holguras como ir a tomar el café, escaparse a la boutique y sobre todo llamar en la cabina donde mantenía una conversación de minuto y medio. Como un oso desgarbado después de la hibernación, ella se revelaba ante la primavera; sus sentidos la invitaban al éxtasis, su cuerpo, al único sillón que acompañaba su soledad y la del televisor donde pasaba largas horas buscando acomodo a sus músculos que, un día sí y otro también, acumulaban dardos que atravesaban su piel movidos por la teoría de los cuerpos impenetrables. Cuando centró su mirada en el cartel, pensó en la libertad de Mandela y en la suya propia. Los dardos cayeron, el café, la boutique y sobre todo el minuto y medio. Antes de colocar sus dedos adiestrados sobre el teclado de su ordenador, millones de ojos se clavaron en ella. Se levantó y desapareció como el mal que por bien no venga, ni cuerpo queloresista.