Dolor por una vida corta

M. Félix O BARCO

OURENSE

LOUXA

Crónica | Tragedia en la aldea bolesa de Xava La niña de dos años, arrollada por el autobús escolar cuando salía para ver a su hermano, recibió sepultura en medio de desgarradoras escenas de llanto

27 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Un cielo plomizo y el angosto camino de tierra que da acceso a la iglesia románica de san Salvador, en la aldea de Xava, perteneciente al municipio de O Bolo, fueron testigos mudos ayer del fuerte dolor que vivieron los familiares, amigos y asistentes al entierro de la niña de dos años, atropellada el viernes por el transporte escolar, cuando salía de casa a recibir a su hermano. Las campanas de la impresionante ermita emitían desde lo alto el quejido por la muerte de la pequeña Fátima María A.M., que era acompañado por los desgarradores gritos de dolor de sus padres y hermanos. Cerca de las cinco y media de la tarde llegaba a la iglesia de Xava el pequeño féretro de madera clara con la niña, que iba resguardado por varias coronas de flores, de pésame muy sentido. Más de media hora antes, los vecinos de la zona, amigos y conocidos de la familia, esperaban junto al cementerio para acompañar en este momento tan trágico. El motivo del retraso del sepelio se debía a que se esperaba la llegada de familiares que residen en Tamaraceite (Tenerife). La llegada de los restos mortales de la niña al campo santo encogió en un puño el corazón de todos los allí presentes. La madre de la pequeña estaba desconsolada. «Marcháronme ca miña nena», se quejaba con una pena propia de una mamá tremenda, mientras su esposo y demás hermanos de la pequeña también soportaban tan profundo dolor. El sacerdote que ofició el sepelio pronunció unas palabras antes de entrar en la pequeña y acogedora ermita de Xove. «Es difícil sumar la niñez con la muerte y ante esto se plantean numerosos interrogantes sobre la vida», manifestó el párroco entre las sobrecogedoras escenas de dolor de los familiares. El llanto de los que vivían con la niña fallecida llegó en ocasiones a ser tan desgarrador que incluso interrumpió varias veces las palabras del sacerdote. El religioso llegó a confesar en público que la muerte de una niña era casi motivo para «escandalizarse» por los sentimientos. Apoyo sentido La familia estaba desconsolada y ni las palabras, ni nada, pudo retirar el tremendo sentimiento de dolor. Un dolor que se propagó muy rápido entre las personas que allí se congregaron para manifestar su pesar a quien más está sufriendo esta desgraciada muerte. El apoyo de los que ayer tarde estuvieron en el cementerio de Xava fue de los sentidos de verdad. Todos querían consolar a la inconsolable familia. La muerte de una niña de dos años no es digerible de ninguna de las maneras y la tragedia sumió de dolor a toda la comarca de O Bolo, en un lugar en donde suele existir felicidad con bellos paisajes. Todos dieron el adiós a la pequeña Fátima María.