De Linneo a Buffon: historias no tan naturales

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

Jason Roberts es un escritor estadounidense con un pasado nómada, además de ejecutivo de éxito en Silicon Valley. Actualmente se dedica a escribir libros sobre personajes históricos olvidados, o poco conocidos, a pesar del ejemplo que han dado con su vida y del papel que han desempeñado en nuestra propia cultura.

Antes de su último libro publicó Sense of the World, obra finalista del National Book Critics Circle Award, nombrado mejor libro del año por The Washington Post. En él narra la vida de James Holman (1786-1857), un aventurero ciego «que luchó contra la trata de esclavos en África, sobrevivió a un cautiverio en Siberia, ayudó a cartografiar el interior de Australia e, increíblemente, circunnavegó el globo».

Su nuevo libro Todos los seres vivos. La gran carrera por entender la vida en la Tierra, premio Pulitzer 2025, cuenta la fascinante historia de dos naturalistas del siglo XVIII. Por un lado, Carl Linneo (1707-1778), cuya contribución más conocida fue la creación del sistema moderno de clasificación de los seres vivos y el establecimiento de la nomenclatura binomial, sistema estándar para nombrar las especies de seres vivos que consiste en dos palabras en latín (binomen), por ejemplo Quercus robur, nuestro carballo.

Por el otro, Georges Louis Leclerc (1707-1788), conde de Buffon, quien se adelantó en cien años a la noción de la evolución. Uno de sus trabajos más destacables es la Histoire naturelle, générale et particulière, formada por 36 volúmenes originales más otros adicionales escritos a partir de notas de Leclerc encontradas tras su muerte.

Según ha contado Emiliano Bruner, referente en el CSIC, en un estupendo artículo en Revista de Libros, Linneo era un reduccionista, categórico, bajito y sin un duro; era estrictamente un especialista en plantas, un explorador con poca destreza. Por el contrario, Buffon era además de experto en las ciencias de la naturaleza, matemático, físico y embriólogo; al margen de esto era «rico, noble, valiente, riguroso, desinteresado, abierto y exitoso.

Entonces, ¿por qué conocemos a Linneo y apenas hemos oído hablar de Buffon? ¿Por qué Buffon desaparece y Linneo se vuelve el icono de la nueva ciencia de la naturaleza? Bruner nos cuenta en su artículo que pocos años después de la muerte de ambos, la Revolución Francesa (1789-1799) altera profundamente las prioridades y las emociones de una sociedad insegura y cambia la visión sobre estos dos protagonistas.

«La historia de Buffon y de Linneo nos habla de la imprevisibilidad del éxito histórico y social que depende de tantos factores ajenos a los individuos y a sus logros que se vuelve una apuesta complicada de gestionar o de explicar, incluso a posteriori, considerando que todas las historias las cuentan los vencedores, y la historia natural no es una excepción», escribe Bruner.

Los lectores se preguntarán: ¿a qué viene esta historia? Pues a mí me resulta familiar por mi formación botánica pero si la ven con perspectiva es una llamada de atención que va más allá de la vida de estos dos naturalistas. En primer lugar, nos habla del capricho del éxito social y nos anima a pensar que, a veces, llega el tiempo en el que los historiadores dan voz a los perdedores. En segundo lugar, nos muestra que la historia natural también está llena de historias no tan naturales.