La honestidad de los jueces

Ignacio Bermúdez de Castro
Ignacio Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

Edificio de juzgados de Tui.
Edificio de juzgados de Tui. M.MORALEJO

En cuarenta años ejerciendo como abogado trabajé en cientos de juzgados a cuyo frente siempre estaba un juez. Los conocí brillantes, torpes, educados, mal encarados, tan solo cumplidores y también a muchos a los que el colapso de su juzgado los enervaba. Pero jamás me encontré con un juzgador deshonesto o que la tomara con algún acusado por razones personales o ideológicas. Pero hemos llegado a un momento en el que cuando a un juez le corresponde un caso en el cual andan políticos por medio, ya puede no bajar la guardia, porque va a ser mirado con lupa. Si acusan o condenan a un militante de un partido, sus correligionarios dirán que cojea de determinado pie y que sus autos o sentencias son una vergüenza, sin reparar en que los togados actúan acorde a lo que consideran ajustado a derecho. Antes de que desde las sedes del partido del político en entredicho comiencen a injuriar a un magistrado, reparen a quién tienen en sus filas y las acusaciones sobre él vertidas. Mejor quedarse callados para, en el futuro, ser dueños de su silencio y no esclavos de sus palabras.