Herodoto de Halicarnaso, siglo V a. C, es considerado el padre de la Historia, siendo su forma de trabajar la investigación sistemática, la recopilación de testimonios y la búsqueda de causas humanas y racionales para que acontezcan los eventos por él estudiados. Recién cumplidos los noventa años del inicio de nuestra Guerra Civil, y siguiendo la tesis de Herodoto, no podemos dejar de dar por cierto que durante el conflicto bélico existió en la retaguardia de ambos bandos una importante violencia política y represión ejercida contra determinadas personas identificadas con el bando contrario. El terror rojo se desató en la zona republicana contra personas consideradas enemigas del régimen: entre otros, propietarios, clero, militares sublevados y votantes de la derecha. Por el contrario, el terror azul, llamado así por el color de la camisa de la Falange, supuso una represión sistemática y organizada ejercida por el bando franquista contra sindicalistas, intelectuales de izquierda, masones o cargos electos republicanos, siendo los métodos de represión igual de crueles que los de sus adversarios.
Es lo malo de las guerras. En ellas todo vale, por muchos convenios de Ginebra que protejan a las personas no combatientes, heridos, enfermos, prisioneros de guerra o civiles.