«Tuve la suerte de ver nacer a miles de coruñeses y de celebrar las bodas de oro»

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

Imagen de archivo de un masaje a un recién nacido en A Coruña.
Imagen de archivo de un masaje a un recién nacido en A Coruña. MARCOS MÍGUEZ

Salvados por el eclipse

El eclipse nos está salvando. Solo por unos días. Pero mientras dura el preeclipse, todo tema gira en su órbita. Desaparece la corrupción, el fútbol, las avalanchas de migrantes, el verano, los precios, el paro, el cambio climático, todo queda eclipsado. De pronto, todo es nada. Todo pierde importancia y pasa a último plano. El tráfico aumenta hacia el interior. Letreros advierten, cuidadín con distraerse al volante mirando al Sol. En todo caso mirando a lo que la Luna deja ver del Sol. Y cuando salga la luz todo volverá a su ser. Habrá sido un minuto largo de paréntesis cósmico en la insignificante vida de varios millones de habitantes en la Tierra. Que es un punto en el espacio. Y en ese punto vivimos. Nosotros seríamos menos que «micropuntos». Pero en nuestra soberbia nos creemos poderosos, incluso los jefecillos de las naciones se ponen chulitos tirando bombas cuando se enfurruñan. Pero solo cuando la Luna se aparte y nos dé su permiso, volveremos a ver el Sol. Y otra vez cada cual a lo suyo. Marisé Vilasuso. As Pontes

Larga espera de la ayuda a la dependencia

Ayer se cumplieron 19 meses desde que mi esposa solicitó la ayuda a la dependencia. Mi esposa tiene 76 años y yo 75. Soy la persona que la cuida, ya que vivimos solos. Me siento exhausto, casi sin fuerzas, tanto físicas como mentales. Tiene reconocida una discapacidad del 85 % desde noviembre del 2025, pero es evidente que después del tiempo transcurrido su discapacidad va en aumento. Me consta por el asistente social del centro de salud que el expediente está terminado, solo a la espera de la firma correspondiente. El último trámite se realizó el 5 de mayo del 2026, que fue la visita al domicilio para ver el entorno en el que vive el solicitante. ¿De verdad hacen falta más de tres meses para que alguien se digne firmar el expediente? ¿O están esperando a ver si muere y así se ahorran la ayuda? Siento una terrible rabia e impotencia por cómo se trata a las personas que están en nuestra situación. Antonio Ayala Ríos. Bertamiráns (Ames)

La suerte de celebrar las bodas de oro

Me dirijo a La Voz de Galicia para poder dar una sorpresa en el periódico a mi marido, Manuel Rial Barral. Llevamos 50 años casados. Somos de la pandilla y de la familia los primeros del grupo que llegamos a las bodas de oro. Suerte llegar y estar bien, viajando, que es lo que más nos gusta hacer. A mí me conoce ya Coruña por mi trabajo, que fue lo que más me gustó, ver nacer a miles de coruñeses, ya que estuve en la Maternidad Nuestra Señora del Belén durante 45 años. Por la calle no dejan de saludarme, hasta estoy en fotos de muchas casas en las que llegué a ver nacer a la segunda generación. Pues ya que me conoce muchísima gente, quiero que sepan que Manolo y Mary (yo) celebramos las bodas de oro. Aunque me conocen como «la mami del Belén». Lo celebramos ayer, 8 de agosto, con una comida en el Casino de la calle Real y con tardeo en La Naval. María Jesús Rodríguez Ventureira. A Coruña

Vacaciones en el mar y en la Mareta

Mucho se está hablando de las escenas de Sánchez en su despacho de la Mareta, haciendo como que trabaja en pro del pueblo español como esos albañiles que llevan toda la semana enfrente de mi casa intentando remozar un bajo comercial. Esta vez los asesores de la Moncloa, más numerosos que los cortesanos de Ramsés II, han hilado fino para evitar que se le vean esos pies en guarachas o remojados en una palangana con patito de goma incluido. Ventajas de las que disfruta el gran estadista, que está haciendo historia de la buena y lo mismo te apaga los plomos que, al momento, te dibuja un seis y un cuatro. Pero no ha podido evitar que se le descubriera la cara de fastidio porque le estamos haciendo las pascuas por unos moros mal contados que han cruzado la frontera y son, sin duda, como aquellos compatriotas que acudían a Perpiñán para poder ver El último tango en París. Yo, qué quieren que les diga, quedé asombrado ante las imágenes distribuidas por la prensa del régimen en las que solo se le ve medio cuerpo. Pensé en los trucos que Richiardi Jr. usaba para trocear las extremidades de sus asistentes. También pensé en la famosa foto de J. P. Goldstein manipulada para hacer desaparecer a Trotsky y a Kámenev de la tribuna donde se hallaba Lenin. Viejas artimañas que no pasan de moda y de las que se vale el progresismo para seguir tomando el pelo del respetable que, a estas horas, está ocupado en alguna mudanza o viendo la última de Nolan o rumiando las penas en un parque o preparándose para contemplar el eclipse o esperando que salga Morante en Marbella o… Juan José González García. Oviedo

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