Los mosquitos y Marlaska

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

Una picadura de un mosquito
Una picadura de un mosquito thitiwat tapingkae

Me picó el único mosquito que había

No pienso hablar del eclipse; no, señor. Ni de la invasión bereber de la ciudad autónoma de Ceuta. Tampoco me explayaré sobre Lamine Yamal, dechado de virtudes y ejemplo para la juventud, y sus famosos huevos benedictinos. Ni de las vacaciones de Pedro Sánchez en La Mareta. Poco que contar, asimismo, de las joyas de Zapatero, del ático de Ayuso, de las gafas del optimismo que puso a la venta Barbón, de la trompa de Eustaquio y la carabina de Ambrosio, o de las hipotecas inversas.

Hoy quiero hablar de ese asunto que, sin duda, concita el consenso de la españolidad universal; ese consenso que los políticos nos niegan en las cuestiones de mayor enjundia y que es tan difícil de alcanzar como pedir peras al olmo. Me refiero al problema de los mosquitos. Y es que, cuando ya nos hemos adentrado hasta los codos en este mes de agosto, aún no hay rastro de estos dípteros nematóceros. Dicen los expertos que las temperaturas extremas que estamos padeciendo reducen su supervivencia.

Negándome yo a renunciar a las picaduras de cada verano, anoche aproveché la ocasión al encontrarme con uno que se había colado en mi cuarto, quizá por error. Trabé con él un singular combate aéreo y no paré hasta que me picó en ambas manos y me las dejó como sendos guantes de boxeo. Parafraseando al ministro Marlaska, solo queda decir: «Hay muchas cosas que ocurren y no tiene que haber responsabilidad de nadie». Juan José González.

  Un dez para Santiago Agrelo

Pódese decir mais alto pero non mais claro, ninguén no seu san xuicio se pon a cruzar a nado incluso con bebés senon e por pura necesidade. Pena que teñamos os políticos que temos de todos os colores, uns abertamente anti emigrantes e outros que parece que pasan de todo. Relín a sua entrevista e felicitoo por ela. Teresa Palmeiro. Alfoz do Castrodouro

 

Ni toros ni boxeo por inexplicables

A estas alturas de la vida, algunos —como el lector cuya carta al director se publicó ayer— consideramos inexplicables ciertas actividades que algunos llegan incluso a calificar de deportes. Me refiero al boxeo, que, al parecer, está en declive. Tampoco encuentro razones que justifiquen la existencia del toreo. No soporto contemplar el sufrimiento y la sangre de un animal como el toro de lidia frente a la satisfacción y los gestos de alegría de su matador. Pío Pedreira VIlas. A Coruña.

España, la UE y el llamamiento de Ceuta

En un llamamiento de auxilio, el presidente de la ciudad autónoma de Ceuta afirmó que los ceutíes están dispuestos a resistir, pero necesitan ayuda. Son unas palabras idénticas a las del presidente de Ucrania cuando los tanques rusos se adentraban en el Donbás y reducían a cenizas Járkov. De hecho, la respuesta internacional ha sido la misma: la Administración Trump muestra su cercanía al invasor y la extrema derecha europea le da la espalda al invadido.

La diferencia entre Vivas y Zelenski es que los ucranianos están unidos y señalan con el dedo acusador a Putin, no a su presidente. En España, el desamparo institucional de Juan José Vivas es doble. Internacional, por la insolidaria postura de los presuntos socios europeos al suspender el espacio Schengen para España, e incluso de alguno que pidió que se nos expulsara del antedicho acuerdo intergubernamental, a sabiendas de que la Unión Europea tiene suscritos acuerdos comerciales y financieros con Marruecos —bajo el entendimiento de que habrá estabilidad en la frontera sur de Europa—, siendo evidente que lo que debió suspenderse fueron esos acuerdos, y no el de Schengen.

Además, la derecha nacional se ha lanzado sobre el presidente del Gobierno pidiéndole explicaciones de por qué nos han invadido; los socios nacionalistas se ponen la venda antes de la herida para no acoger a los menores invasores y, lo más alarmante, en términos de «continuidad», el jefe del Estado permanece en Baleares. Confundir a un país con su Gobierno es propio de tiranos desmemoriados, que olvidan que Napoleón fracasó en España y que Hitler no se atrevió a invadirla.a. Ángel Argüelles.