Nunca he creído que nuestro servicio de información sea uno de los dos mejores del mundo. Eso es un infantilismo presuntuoso. Pero está claro que es bueno. Sobre todo, si se trata de Marruecos. El Gobierno puede minimizar el asunto, pero es obvio que la mayor amenaza, controlada o incontrolada, que tiene España proviene del sur. El CNI y los militares son, no obstante, plenamente conocedores del tema, por eso es totalmente increíble que no hubieran informado al Gobierno de lo que podía ocurrir en Ceuta y que ha originado la mayor humillación de España desde la muerte de Franco.
Con lo que despejamos el primer misterio. Marlaska miente descaradamente, lo hace casi tan bien como su jefe: el Gobierno estaba, poco o mucho, al tanto del peligro y no actuó por estar distraído con otros tema: la crisis en la cúpula de la Guardia civil, la condena del hermanísimo, las tribulaciones de Begoña, el indefendible bochorno de las joyas de la familia de Zapatero o, sobre todo, el insólito pasmo que siente ante Marruecos.
El segundo misterio es el grado de responsabilidad de Marruecos. Un mal pensado deduce que fue un ensayo de Rabat para una futura marcha verde como la de 1975 con la que te apoderas pacíficamente del territorio. Un bien pensado concluye que Rabat lo alentó para dar un aviso a Sánchez de lo que puede ocurrir si flaquea su obsequiosidad con Marruecos. Y un alma cándida deberá aceptar que tanto España (se apoderan de una ciudad nuestra) como Marruecos (100 jóvenes gratuitamente muertos) han hecho el ridículo. Sin embargo en el tema clave de la españolidad de Ceuta, Rabat sale ganando y nosotros perdiendo. Solo hay que ver la ambigua reacción de Trump y su gente ante la invasión de un país aliado. Esto es ominoso para el futuro y hay que estudiar sus consecuencias.
Dejemos ese misterio sin resolver porque hay uno mas gordo. ¿Por qué Sánchez y su corifeos muestran tal comprensión hacia Marruecos en el tema de Ceuta diciendo que son leales colaboradores llegando hasta afirmar bellacamente que el asunto esta resuelto cuando hay aún cuatro o cinco mil invasores pululando por las calles de Ceuta? ¿Y por qué mantener esa postura en un tema mucho más crucial para Rabat, pregonando por escrito que el Sáhara es marroquí olvidando la postura española, la de la ONU y la del propio partido socialista? La solución de este acertijo descomunal puede que esté solo en las conversaciones que Rabat le grabo a Sánchez antes del giro del Sáhara.
La incursión patética de Ceuta nos ha dejado a los pies de los caballos. Lo que no parece preocupar a nuestro Gobierno que, visto lo visto, seguirá jactándose de esa memez supina y antipedagógica de que no aumenta los gastos en defensa porque tiene una política social que defender. Como si los demás países de la OTAN, sin amenaza del sur no tuvieran esas mismas necesidades sociales.
Los habitantes de Ceuta y Melilla deben quizás percatarse de que Sánchez, rehén de problemas personales, ya juega con la idea de una cesión o cosoberanía con Marruecos, y todos los españoles ser conscientes de que con el la integridad de España es mas quebradiza desde dentro con el separatismo y ahora desde fuera.