España se quema
Cada verano, España revive la misma pesadilla: bosques enteros reducidos a cenizas, economías locales devastadas y paisajes que tardarán décadas en recuperarse. Pero el fuego más devastador no se alimenta únicamente de ramas secas, viento y altas temperaturas. Se alimenta también de la incapacidad de una clase política para anteponer el interés general a la confrontación permanente.
Mientras el mapa se tiñe de rojo, los despachos institucionales se llenan de reproches, acusaciones cruzadas y un sectarismo que bloquea cualquier respuesta eficaz.
Gobierno y oposición parecen más preocupados por desgastar al adversario que por alcanzar acuerdos estables para proteger nuestro patrimonio natural. La ideología se ha convertido en un muro que impide los pactos de Estado, incluso cuando están en juego vidas humanas, el medio ambiente y el futuro de miles de familias. España necesita una política forestal permanente, no improvisada cada verano. Juan Lojo. A Coruña.
Señalización inadecuada
A la hora de señalizar una curva peligrosa es habitual que la señal correspondiente de peligro sea complementada con otra de precaución o limitación de velocidad. Pero en alguna ocasión esta señal aparece ensamblada en el mismo mástil, con la genérica de velocidad, que por la naturaleza de la vía le corresponde. Como ocurre en la autovía del Salnés, AG-41, a su paso por Meaño, donde alguna curva peligrosa, está señalizada con la única limitación de velocidad de 120 km/h. Con lo cual, y por ponerle un poco de ironía al tema, todo parece indicar que esta curva es peligrosa, pero poco. Señalización que a mi modo de ver, no solo es errónea sino también imprudente pues el tramo donde se encuentra, es a todas luces peligroso para hacerlo dentro de los limites permitidos.
¿En el caso de ocurrir un accidente, por velocidad inadecuada, en que grado de responsabilidad incurre la autoridad competente en la conservación de la vía? Adolfo Costas. Pontevedra.