Jóvenes ¿y vagos?

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

Oscar Vázquez

¿Es un fracaso colectivo?

Nos encanta compararnos con la gente de nuestro entorno. Ya sea para bien, en el caso de que tengamos la suerte de llevar una vida más o menos decente; ya sea para mal, con el fin de autocompadecernos. Pero la realidad es más complicada. Estamos en el 2026 y no en 1980. Ya no se llevan las hombreras, ya no está tan de moda el pop español, ni se graban canciones de la radio con cintas de casete. Y al igual que la vida no es la misma que la de entonces, tampoco la sociedad es igual que la de entonces. Quienes crecieron durante la dictadura conocieron de primera mano una vida marcada por las dificultades y aprendieron, por pura necesidad, que el esfuerzo era el único camino para salir adelante. Con la Transición se abrió un mundo de oportunidades: la llegada de la democracia, mayores libertades y una mejora progresiva de las condiciones laborales. En definitiva, oportunidades que a día de hoy parecen haberse reducido de forma drástica. Aquella generación que aprendió, por pura necesidad, que el esfuerzo era una condición imprescindible para seguir adelante, ha legado a sus hijos e hijas esa forma de pensar. Una forma de pensar que no está adaptada a la realidad laboral del día a día en el 2026. Hoy tenemos a toda una generación de padres transmitiendo a sus hijos esos valores de esfuerzo, valentía y superación que tanto costó conquistar. Sin embargo, vemos becarios recién graduados e incluso treintañeros con casi 10 años de experiencia a quienes se ningunea de forma constante, a los que se les paga por debajo de lo que marcan los convenios. ¿No es lógico el desánimo cuando ves como se aprovechan de ti? Convendría dejar de buscar culpables y empezar a preguntarnos por las causas. Quizá el problema radique en que los jóvenes sean más vagos que antes. Si toda una generación deja de creer que el esfuerzo merece la pena, tal vez no estemos ante un problema de actitud, sino ante un fracaso colectivo. Álvaro V. G.

 

 ¿Quién ordena los espacios públicos?

Planteo un problema que se generaliza en otras zona de Galicia, pero que abordaré desde Vilagarcía, donde resido. Hablemos de la modificación de los aparcamientos en la calle de La Marina, una actuación que, según parece, reduce el espacio destinado a los vehículos con el fin de ampliar el de terrazas de bares y cafeterías. Me asaltan las siguientes dudas: ¿Se ha realizado algún estudio técnico sobre el impacto que esta reducción de la calzada tendrá en la circulación y en la seguridad vial? Si los conductores dispondrán de menos espacio para estacionar y circular, ¿tiene previsto el ayuntamiento revisar o reducir el importe del impuesto de circulación? ¿Qué criterios se han seguido para priorizar la ampliación de las terrazas frente a las necesidades de movilidad y aparcamiento de los vecinos? Carlos Morales. VIlagarcía.