Solo Felipe, en 1982, superó los 200 diputados. Aunque Aznar y Rajoy tuvieron mayorías absolutas holgadas, por encima de los 180 escaños, pasar esa barrera brutal de 200 es casi una leyenda urbana. Pero una encuesta para La Vanguardia pronosticaba que, aunque sea con la unión de las derechas, PP y Vox alcanzarían la locura de 196 diputados. Solo se necesita, como escribió mi compañero en La Voz Gonzalo Bareño, que Feijoo deje de pisar charcos. El último, la ley de nietos. El estudio señala que el PSOE cae casi cinco puntos en intención de voto; el PP, dos; y la derecha extrema de Vox casi duplica representación, al crecer más de seis dígitos en porcentaje. Frente a esta debacle del Gobierno quedaría únicamente que Sánchez fijase la fecha de las elecciones, que, por supuesto, serán en el 2027. Tal vez, en marzo, tras perder la posibilidad de sacar adelante unos Presupuestos y después de que el presidente descartase en principio un superdomingo electoral de municipales y generales en mayo. Pero desde la Moncloa siguen con su estrategia de cinco puntos. Punto uno: aprovecharse de los errores de Feijoo. Punto dos: no piensan entregar más cabezas, a pesar de las imputaciones. Ni la directora general de la Guardia Civil, ni la presidenta de la SEPI, ni la gerente del PSOE pagarán por adelantado su posible culpa. El mensaje es claro: presunción de inocencia, aunque el coste electoral parezca evidente. ¿Cómo se lucha contra esta debacle? Pues, como no para de repetir Sánchez, se trata de llegar al descanso de agosto con una sensación de mucha actividad en julio. Punto tres: ayer mismo arrancó el Consejo de Política Fiscal y Financiera, con los consejeros autonómicos y el ministro hablando sobre la senda de déficit de la quimera de unos Presupuestos. Este punto es clave. Los plazos se pueden ir demorando y llevar a Sánchez hasta final de año. Tras una derrota, se plantearía ir a las urnas. Pero antes seguirá intentando construir. Esta semana no será la fuerte. La siguiente, la que comienza el lunes 13, será la bomba. Sánchez y Sumar pretenden sacar adelante el martes 14 la transformación de la ley de dependencia, con más fondos. Ya veremos de dónde saldrá el dinero. Esa misma semana pretende, también de la mano de Sumar, votar cambios en la vivienda. El punto cuatro es este: el PP insulta, mientras nosotros abordamos los problemas reales, como la dependencia y la vivienda. Punto quinto: la tercera semana de julio, el presidente estará atento al Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El jueves 16 se pronunciará sobre la ley de amnistía, tal y como explicó en El País Carlos E. Cué. Una decisión favorable abriría la puerta del regreso a Puigdemont. La relación con Junts cambiaría. Estos son los cinco puntos del guion. Consideran en la Moncloa que los palos judiciales alcanzaron su máximo con la condena del Supremo a Ábalos. Esta actividad de julio será el freno a los autos judiciales, sumado por supuesto al estribillo real de que la economía va mejor que nunca, muy por encima de otros países europeos y con el éxito garantizado del motor del turismo en verano. Es así como Sánchez espera enfriar esas encuestas de cambio de ciclo: 200 diputados para PP y Vox.