«La FIFA ha quedado desnuda ante millones de aficionados»

OPINIÓN

Donald Trump y Gianni Infantino en la Casa Blanca.
Donald Trump y Gianni Infantino en la Casa Blanca. Jonathan Ernst | REUTERS

Cuando el Mundial deja de ser fútbol

La contundente victoria de Bélgica sobre Estados Unidos por cuatro goles a uno hizo algo más que decidir una eliminatoria. También desmontó, sobre el terreno de juego, la enorme cacicada protagonizada por Gianni Infantino y Donald Trump. La polémica retirada de la tarjeta roja al delantero estadounidense pretendía inclinar la balanza, pero ni siquiera un reglamento retorcido al servicio del poder fue suficiente para evitar que el fútbol acabara imponiendo su propia lógica.

Lo sucedido deja a la FIFA completamente desnuda ante millones de aficionados de todo el mundo. Ya no hablamos únicamente de errores arbitrales o de decisiones discutibles. Hablamos de una organización que hace tiempo dejó de defender el deporte para convertirse en un inmenso negocio donde unos pocos acumulan poder, influencia y fortunas multimillonarias, mientras millones de aficionados contemplan con impotencia cómo les arrebatan el fútbol.

Donald Trump probablemente sepa muy poco de fútbol, pero ha demostrado saber todavía menos de respeto. Un Mundial no puede convertirse en un instrumento político al servicio del país anfitrión. Sin embargo, eso es exactamente lo que hemos visto.

La presión constante sobre la selección de Irán, la negativa a permitir la entrada en Estados Unidos a un árbitro somalí designado para el campeonato, las dificultades para que miles de aficionados de distintos países pudieran viajar a apoyar a sus selecciones por las restricciones migratorias y, finalmente, la escandalosa decisión de retirar una expulsión a un jugador estadounidense dibujan un panorama incompatible con los valores que la FIFA dice defender. André Abeledo Fernández.

Bloqueo de tiras reactivas de glucemia

Soy un paciente diabético crónico. Recientemente me cambiaron el medicamento y mi especialista en endocrinología me ordenó de forma estricta que debo pincharme y medir mi azúcar dos veces al día. Sin embargo, me han bloqueado por completo el acceso a las tiras reactivas. En su día, el servicio médico me entregó una sola caja de tiras, pretendiendo que me durase para tres meses. Cualquiera que sepa de esta enfermedad sabe que una caja de 50 tiras, midiendo dos veces al día, no llega ni para un mes (dura 25 días), sin contar con que muchas dan error o fallan al usarlas. Desde entonces, llevan tiempo denegándomelas bajo el argumento de que «no me pertenecen» y llegándome a decir que, si no tengo tiras, que me las compre yo de mi bolsillo. Es intolerable que un criterio burocrático de administración anule la orden de una endocrina, dejándome totalmente desprotegido. La salud de los enfermos crónicos no puede depender del capricho de un despacho. J. L. J. Castro Caldelas.

Una letra para el himno de España

Siempre que juega la selección, me encanta oír el himno nacional. Pero resulta frustrante ver como todavía no tenemos una letra para poder cantarlo. A los que ya tenemos unos años, el recuerdo nos lleva a la que cantábamos en los años 60 y que ahora, con la ley de memoria histórica, posiblemente no estaría permitida: «Viva España, alzad los brazos hijos del pueblo español, que vuelve a resurgir…». Creo que adaptar la letra al acontecimiento deportivo que celebramos, nada menos que un Mundial de fútbol, no será muy difícil, consiguiendo con ello cambiar el semblante serio de jugadores y espectadores al escucharlo. Adolfo Costas Gascón. Pontevedra.