En el exuberante anecdotario protagonizado por Francisco Vázquez durante los años que fue alcalde de A Coruña despunta una entrevista con Pablo Portabales en Radio Voz en la que el regidor desplegó su peculiar teoría sobre el ser chino. «No paran de pasar chinos», se arrancó Vázquez para representar la presencia creciente de asiáticos en la ciudad que gobernaba. Y siguió: «Las chinas tienen la punta de la nariz más pequeñita y para arriba. Son más chatitas que las japonesas y las coreanas. Los chinos tienen el ojo en vertical. El coreano lo tiene un poquito para abajo y el japonés un poquito para arriba. Si usted se fija mucho, es como si ve a un sueco y a un griego y los diferencia. Y después, todas las chinas tienen las piernas tortas, es una cosa curiosísima».
Han pasado lustros desde aquella original clase de anatomía aunque la conclusión sociológica a la que aquel día llegó Paco Vázquez, ese «no paran de pasar chinos», serviría hoy para resumir el bombazo económico de la temporada, la inminente instalación en Galicia de la fábrica de coches MG, propiedad del grupo chino SAIC, que cambiará para siempre la dinámica social y económica de Ferrolterra en una dimensión que solo pueden intuir los vigueses. Cuando el presidente de la Xunta confirmó esta semana la exclusiva de La Voz, agradeció la leal colaboración del Gobierno central, socio de Rueda en una estrategia en la que hay que incluir los viajes recientes al gigante oriental tanto del gallego como de Pedro Sánchez. Qué pensará a estas horas Ester Muñoz, portavoz del PP, de su comentario sobre el viaje de Sánchez a China, ese oportunísimo «nadie traiciona a su tierra, su origen y sus socios a cambio de nada», al que el tiempo ha dado otra dimensión. Ahora que no paran de pasar chinos.