El domingo, el peneuvista Aitor Esteban estuvo en plan jefe de la tribu. Lean sus aceradas palabras: «Es irresponsable que Sánchez siga gobernando más allá del 2026. Su partido tiene nueve causas abiertas. La de Zapatero es la novena. No tiene Presupuestos, ni rumbo, ni una mayoría estable». Todo eso es cierto. Pero, ¿significa algo? ¿Podría el PNV votar una moción de censura instrumental con el único fin de que se convocasen elecciones y Sánchez dejase la Moncloa? No. De la valentía del domingo a este teletipo del lunes para que nadie se ponga nervioso: «El PNV aclara que no apoyar a Pedro Sánchez no significa que respaldará a Núñez Feijoo».
Esteban y su club, el PNV, un partido que es nacionalista, democristiano, de centro, de centroderecha y de centroizquierda, y que, desde el 2018, apoya a la ya mítica coalición de progreso de Sánchez, nunca votará con Vox.
Tiene gracia que justo el que está contra las cuerdas, Zapatero, con una causa que duele en toda la izquierda, es también el creador del cordón sanitario que impide una censura a Sánchez. Y Sánchez bien que lo sabe. Tras el ataque ¿despiadado? de Esteban, fuentes de la Moncloa salieron enseguida a decir que las elecciones serán en el 2027. Como siempre ha repetido el presidente. Esteban fue tan contundente por el miedo que hay en el PNV a un superdomingo electoral el 23 de mayo del 2027, en el que podrían juntarse las municipales y las forales con las generales. Eso les haría un daño tremendo. Me da que Sánchez irá hasta julio, salvo que el superdomingo le salga rentable a él. Nadie como el presidente para saber cuándo y cómo hay que morder. Aunque se le ve tocado con el lío judicial de Zapatero, no se fíen. Sánchez es más duro que el granito de O Porriño. Y el PNV jamás le dará la puntilla como hizo con Rajoy, cuando lo echó de la Moncloa y un Mariano noqueado estuvo ocho horas de sobremesa en un restaurante de Madrid mojando la derrota con sus más fieles.
El PNV es el segundo partido más antiguo después del PSOE que sigue en danza. Saben estar a la sombra. Y dejarse ver lo necesario. Han mordido más manzanas que Adán y que los móviles de Apple. Una declaración de guerra como la de Esteban del domingo es en realidad otro apretón de manos a Sánchez, una carantoña en la espalda. No hay luna de hiel. Sigue la luna de miel. Por mucho que el pit bull de Tellado diga que el PNV, ERC y Junts están tan podridos como el PSOE. Tellado va de tipo duro, pero a Sánchez no le duraría ni un asalto. No le hace ni cosquillas. Saldrán muchos más papeles de Zapatero y todo seguirá igual. Las únicas elecciones anticipadas que se celebrarán serán las del Real Madrid, que va a ganar Florentino. Aburre este PNV ladrador y poco mordedor. Mike Tyson: «No trato de intimidar a nadie antes de una pelea. Son los golpes los que intimidan».
Ahora es Felipe González el que se suma y reclama elecciones este año. Pero Felipe hace mucho que es, para el quimérico inquilino de la Moncloa, como esas moscas de verano: pegajosas, pero poco más.