Inmersiones profundas en entornos confinados

Manuel David Deibe López DIRECTOR DE LA ESCUELA GALLEGA DE BUCEO. INSTRUCTOR DE BUCEO FEDAS 3*

OPINIÓN

María Pedreda

Estos días nos encontramos con la noticia de un trágico suceso en Maldivas, en una inmersión en la que han fallecido cinco submarinistas italianos y, durante las tareas de rescate, un buzo militar del país asiático. No podemos valorar por qué ha sucedido este accidente, ya que existe una investigación y las conclusiones las tendrán que comunicar las autoridades correspondientes. No obstante, es de dominio público que en un viaje de buceo un grupo de submarinistas realizaron una inmersión a una profundidad de 55 metros y penetraron en una cueva submarina. Estamos hablando de inmersiones profundas en entornos confinados, en los cuales si tenemos un problema hay que desandar el camino recorrido para poder realizar un ascenso. Este ascenso, por la profundidad a la que nos encontramos, no se puede realizar de forma directa, sino que debemos realizar una serie de paradas a lo largo de la subida.

En la actividad del buceo intervienen varias leyes físicas que, si no las respetamos, pueden producir una serie de patologías. Cuando descendemos, nuestro organismo absorbe nitrógeno (gas que forma parte del aire respirable). A esto se suma el tiempo que permanecemos buceando: a mayor tiempo, mayor carga de nitrógeno. ¿Qué nos ocurre? Pues, sencillamente que, en función de la profundidad y el tiempo de permanencia en el fondo, no podemos ascender directamente a superficie y debemos realizar paradas de descompresión, en las cuales eliminamos el exceso de nitrógeno acumulado. Si no lo hacemos, tendremos un accidente de descompresión. Este tipo de inmersiones se denominan «con techo virtual», al no poder ascender libremente a superficie.

Otra de las limitaciones que afectan a los buceadores es la toxicidad de los gases respirados, ya que, dependiendo de la profundidad, estos se van volviendo cada vez más tóxicos. Para minimizar este efecto se crean mezclas en las que el porcentaje de cada gas que las compone sea el adecuado.

Las inmersiones en cuevas se denominan inmersiones en espacios confinados. Es un tipo de buceo que, por sus características, está considerado de alto riesgo, por lo que se debe disponer de una titulación específica para poder desarrollar la actividad. Un despiste durante el trayecto dentro de la cueva, un fallo en el material, levantar sedimento, desorientarse en la cavidad, tener un consumo de gas elevado junto con la falta de visibilidad, la oscuridad (excepto el entorno iluminado por nuestras luces), etcétera, aumentan el nivel de estrés. Es necesario poder controlar este tipo de situaciones y, si a todo esto le sumamos el condicionante de la profundidad, tendremos una inmersión en espacio confinado en la que si surge un incidente dentro de la cueva no podremos ascender directamente a superficie: hay que desandar la distancia de penetración y, a mayores, realizar las paradas de descompresión por la acumulación del nitrógeno en nuestro organismo.

¿Qué pudo ocurrir en el accidente en Maldivas? Una serie de circunstancias que han originado esta fatalidad. Los accidentes no se producen porque una única cosa no haya salido correctamente, sino que es un cúmulo de circunstancias que en su conjunto producen el problema. Hasta que haya finalizado la investigación y tengamos conclusiones, no sabremos a ciencia cierta lo sucedido. No obstante, la inmersión profunda en cuevas, está considerada como una inmersión técnica, en la cual los niveles de formación, destreza y habilidades superan con creces los del buceo recreativo. Dentro de los protocolos del buceo técnico existe el concepto de la redundancia, que consiste en llevar por duplicado aquellos elementos que sean vitales para garantizar la seguridad de los buzos; esta es una de las normas de seguridad a aplicar.

Sin embargo, el buceo deportivo/recreativo es una actividad altamente segura, ya que en España disponemos de legislación que la regula, basándose siempre en criterios de seguridad y calidad. Centros y clubes de buceo realizan cientos de cursos con un alto grado de profesionalidad y satisfacción de los alumnos, llevando a cabo la formación amparándose en los protocolos tanto nacionales como internacionales.