«Lleva meses esperando que aparezcan los técnicos y le instalen la luz»

OPINIÓN

Torreta y cables del tendido de la luz eléctrica.
Torreta y cables del tendido de la luz eléctrica. Román G. Aguilera | EFE

Vivir sin luz en zonas rurales

A mucha gente le gustaría vivir en zonas rurales, pero cuando uno necesita que le pongan luz eléctrica en la casa que quiere restaurar (a 10 kilómetros de Santiago) se encuentra con un montón de pegas y obstáculos. Esto es lo que le ocurre a un amigo mío, que lleva meses esperando que aparezcan los técnicos y le instalen la luz para poder seguir o terminar y así instalarse en la vivienda que ha comprado. Desconozco si el proceso es tan lento y hay que seguir esperando... o volver a la ciudad. O quizá no hay técnicos para realizar dicho trabajo, porque si es por papeles ha presentado todos los que le pidieron. Señores de la luz en Galicia, póngase manos a la obra. Jorge Botana.

Alternancia política

Aunque es algo que sabemos desde hace muchos años, nunca deja de parecerme un poco irracional el supuesto intento de los partidos alternantes de conseguir la mayoría absoluta. Desde que este sistema fue adoptado ninguno de los dos se molestó en hacer democracia con mayúsculas. La realidad, para ellos, era que esa democracia podía romper la falsa historia que montaron de izquierdas y derechas, y seguían ayudando en la sombra a don dinero. Había que hacer lo que los dos, sottovoce, decidieran, con independencia del pueblo, que nunca intervino en la obra teatral de la democracia en España. Ahora volvemos a tener que meter en uno de los gobiernos a un partido extremista, con el beneplácito de los alternantes, que no se ponen de acuerdo en bloquearlo. Andrés Nidáguila Casal. Pontedeume.

Hablar de salud mental no basta

Hemos aprendido a hablar de salud mental en voz alta. La palabra ansiedad aparece en conversaciones, titulares y campañas. La depresión tiene rostros conocidos. El trauma empieza a dejar de sonar a exageración. Todo eso importa. Durante mucho tiempo, demasiada gente ha tenido que sufrir en silencio para no incomodar a nadie.

Pero todavía falta algo. Sabemos nombrar la enfermedad, pero no siempre sabemos qué hacer cuando la padece alguien a quien queremos. Un amigo que deja de contestar. Una pareja que no puede levantarse. Una hermana que no quiere comer. Un hijo que parece estar, pero se va apagando por dentro. Entonces aparece el miedo a molestar, a decir algo inoportuno, a no estar a la altura. Y muchas veces, por no equivocarnos, acabamos dejando sola a la persona que más necesitaba sentirse acompañada.

Acompañar no es curar ni tener la frase perfecta. A veces es preguntar sin exigir respuesta, escuchar sin convertirlo todo en consejo, quedarse cuando el otro no sabe explicar qué le pasa. No siempre hay que saber qué decir para poder estar. Anaí Zugazagoitia. Vigo.