El apio es un ingrediente habitual de recetas muy conocidas, sabrosas y saludables, siendo considerada una verdura beneficiosa para la salud. Sin embargo, no todo son ventajas, ya que algunas personas experimentan alergia cuando lo consumen.
Botánicamente se denomina Apium graveolens y pertenece a la familia Apiaceae. Se puede aprovechar el vegetal completo. A nivel nutricional, 100 gramos de apio aportan 16 kilocalorías y casi 2 gramos de fibra. Presenta minerales, especialmente calcio, sodio, potasio, magnesio, hierro y fósforo. Tiene también vitaminas, fundamentalmente B, K y ácido fólico. Su aceite esencial es rico en selineno, cimol, limoneno, vitamina C, hierro, fósforo, calcio, magnesio, polifenoles, taninos y flavonoides.
Entre las propiedades del apio destaca especialmente que actúa como diurético, saciante y depurativo. Se considera beneficioso para el sistema digestivo, al ser fuente de fibra que favorece el proceso digestivo y el tránsito intestinal, resultando útil para evitar el estreñimiento y la hinchazón abdominal. Además, reduce la acidez y la secreción gástrica.
Puede disfrutar del apio de maneras diferentes, dada su versatilidad por combinar con ingredientes dulces y salados.
Para elaborar un zumo natural a partir de apio fresco es preciso lavarlo correctamente y eliminar los hilos duros presentes en su estructura antes de licuarlo. Puede mezclarse con limón, pomelo, manzana, naranja, fresas o lo que prefiera.
En recetas de cocina puede utilizarse en crudo (es posible consumirlo directamente como parte de una ensalada, con queso o acompañando al guacamole); o cocinado, como ingrediente de un caldo de verduras, en revuelto, salteado o en una menestra.
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