Las comuniones son Coachella

OPINIÓN

Carroza con lacayos al estilo Cenicienta para llevar a las niñas en la comunión
Carroza con lacayos al estilo Cenicienta para llevar a las niñas en la comunión -

Lo bueno y lo malo de las redes sociales es que te hacen sentir como en la película Todo a la vez en todas partes, de tal manera que acabas viviendo la Feria de Abril como si estuvieses dentro de la caseta o las Fallas como si ardieses con la mascletà. El algoritmo es tan disparatado como todo lo que sucede a nuestro alrededor, por eso ahora sé que las primeras comuniones son como Coachella, porque veo el festival a la vez que observo a esos renacuajos entrando en el salón del restaurante al ritmo de La morocha mientras sus familiares ondean de pie las servilletas. Jalean a los críos a la vez que los padres hacen con ellos una coreografía ensayada, justo después de que el niño o la niña coja la tijera para cortar el lazo rosa o azul (en función del género, cómo no) para inaugurar la fiesta como si fuera un pantano. Para tirarse al fondo, pienso, mientras veo que todos van vestidos a juego: el papá, la mamá, la niña, los hermanos... Todos en tonos pastel o en blanco en una postal que tiene, por supuesto, mesa dulce, mesa de chuches, set de spa para que las niñas se maquillen y se peinen, photocall, zona de juegos como la búsqueda del tesoro, magia, fútbol, piscina..., en una yincana en la que todo es más propio de Coachella que de ese momento íntimo y recogido de recibir a Jesús que celebran los que son católicos. No es exageración, hay otra versión en la que una carroza de Cenicienta recibe a las niñas para conducirlas a la Iglesia. Eso es lo que está pasando ahí fuera.