El pinchazo de Aimar Bretos

OPINIÓN

El periodista Aimar Bretos
El periodista Aimar Bretos

Las nuevas apuestas de La Sexta parece que no han encajado en su estreno. Ni la llegada de Aimar Bretos ni la de Marc Giró han sido un revulsivo como se esperaba, sino que ambos se han mantenido en un perfil bastante bajo. El programa de Aimar Bretos tiene sus defensores, por ese ritmo pausado y profundo de la entrevista larga, por la ausencia de crispación, por la atención reflexiva de Aimar, pero se ha quedado en eso. Muchos espectadores han visto un paralelismo de este espacio con aquel que hizo hace ya décadas Pedro Ruiz, en que un solo invitado era el centro de la conversación, en ese estilo clásico de la charla tranquila cara a cara. Pero la televisión está en crisis, justamente en un período en el que los formatos han borrado las barreras. En el tiempo en que los estudios de radio tienen cámaras, en la época en que los vídeos llenan las webs de los periódicos, en el tiempo en que los pódcast de entrevistas con sillones y cámaras son el abc de las redes sociales, todo es difuso, porque en un solo día todos nosotros somos capaces de ver a muchos personajes hablando y contando su vida en nuestro teléfono. Por eso la audiencia también es relativa. Es posible que los cortes de las entrevistas de Aimar en la tele se hayan visto más que el propio programa, porque pocos aguantan quietecitos una hora, casi nadie consume ya bajo demanda. Pero si se apuesta por un formato minoritario, la cosa da lo que da. Otro pinchazo en el que no hay novedad.