Santiago Abascal, dientes de motosierra

OPINIÓN

Rodrigo Jiménez | EFE

20 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

 Santiago Abascal quiere sonreír, pero no le sale. Normal. Hasta sonreír exige un mínimo de preparación. Al hombre se le queda cara de haberse pegado un tiro en el pie e intentar que no se note. Acaba notándose más. Por su cercanía con  Milei diríase que sus dientes no son de sierra, son de motosierra. Desde el domingo no levanta piñata. Abascal, que tiene alergia a gobernar, intenta explicar el lado bueno del gatillazo de Vox en Castilla y León. Como analista se van a pelear por él, pero en Hungría. Acaso estemos ante la próxima pieza del Museo del Juguete Roto de la Política Española, en la estela de  Albert Rivera y de  Pablo Iglesias. Con el del chalé tiene en común la depuración de su plana mayor. Cualquier día aparece con coleta, es sabido que los extremos hacen buenas migas. Cuentan los críticos de Vox que Santi se ha dejado las manos largas y que el partido es una dictadura. Noticia bomba. A lo mejor pensaban que se afiliaban a Disneylandia.