Pilar Tristeza

OPINIÓN

Marcos Cebrián | EUROPAPRESS

04 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

En un cerrar y un abrir de urnas a esta mujer de traje un poco color PSOE le cambió la vida, el gesto y casi el apellido. Si lo que lleva Pilar Alegría en la mano fuese un libro se podría titular Buenos días, tristeza. La imagen forma parte de la votación previa a la constitución de las Cortes mañas, y lo que Alegría lleva en la mano es un voto técnicamente inútil. O sea, Buenos días, oposición de Aragón. Ya ha pasado casi un mes desde que Pilar pasó de apellidarse Alegría a apellidarse Tristeza. Como si cualquier tiempo pasado le hubiese ido mejor. El apellido de Pilar fue una redundancia durante sus dos años como portavoz del Gobierno Pedro. La alegría de Pilar Alegría. Aún se puede escuchar por los pasillos de la Moncloa el eco de su voz, en plan lo ha dicho Sánchez, lo ha dicho Dios. Ahora, esta mujer aprieta los labios y da la sensación de que está cogiendo carrerilla para despegarlos y gritar el título de una película del otro Pedro: ¿Qué he hecho yo para merecer esto?