Venezuela: la batalla por las materias primas

Carlos Estevez Mengotti ANALISTA ECONÓMICO

OPINIÓN

Ronald Peña R

23 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El inicio del 2026 ha venido acompañado de cambios profundos en el escenario global. No todos ellos pueden atribuirse a la actitud agresiva de la nueva presidencia estadounidense. El trasfondo es más amplio y estructural.

Durante los últimos seis años, el crecimiento económico mundial ha sido extraordinario, con un 3 % de media. En el 2019, el PIB mundial ascendía a 87,7 billones de dólares, cifra que refleja el valor total de lo que produce la humanidad. Según las estimaciones de la OCDE, en el 2034, con un crecimiento cercano 3 % anual, el mundo producirá un 69 % más. Este ciclo expansivo provoca una creciente restricción en el abastecimiento de materias primas y energía. Esta mayor demanda energética de Estados Unidos y China hace que ambos se posicionen estratégicamente.

En este marco, Venezuela adquiere una relevancia singular. El país posee grandes reservas de crudo, si bien su cuantificación es de hace años, a precios de mercado altos, lo que pone en duda que sean tan elevadas como dicen. Sus recursos en oro son otro factor que resulta especialmente significativo, ya que está siendo muy demandado por los bancos centrales de Rusia y China en un proceso gradual de estabilidad monetaria y diversificación de reservas en dólar.

Desde la llegada de la nueva Administración estadounidense, en enero del 2025, el precio del petróleo ha descendido de forma continuada, desde niveles cercanos a los 80 dólares por barril hasta el entorno de los 60 dólares actuales. Esta evolución ha sido alentada desde Washington y busca mantener el ciclo de crecimiento. Ello encaja con incorporar el crudo venezolano al mercado internacional. Los recientes sucesos en Irán podrían ser otra cara de la misma moneda. Existe además un objetivo geopolítico relevante: un precio del crudo más bajo limita la capacidad de Rusia para financiar la guerra en Ucrania mediante exportaciones energéticas a precios más bajos. Si el precio de mercado global se sitúa en niveles reducidos, el margen de maniobra ruso disminuye, lo que refuerza la posición negociadora de las potencias occidentales.

Venezuela ha perdido aproximadamente el 73 % de su producto interior bruto desde el 2014. La renta per cápita ha caído desde unos 15.000 dólares a alrededor de 4.500 en este período. Las refinerías están anticuadas. El refino del petróleo venezolano es como mínimo 10 dólares más caro que el de Arabia Saudí, lo que disminuye enormemente su rendimiento. Estos factores complican aún más las expectativas a corto plazo de incrementar la producción de crudo, más allá de los efectos mediáticos.

El contraste entre el valor estratégico de los recursos venezolanos e iraníes y la gravedad de sus crisis económicas y sociales resume, en última instancia, una de las grandes paradojas y limitaciones del actual ciclo global de crecimiento. En todo caso, la evidencia es clara: las enormes necesidades de energía y de materias primas, antes nunca vistas, señalan el camino de los conflictos actuales y futuros.