Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro con complicidad del chavismo, que pervive. Venezuela rinde cuentas y petróleo a la Casa Blanca y no camina con rapidez hacia la democracia. Sigue habiendo represión y presos políticos en Caracas y el mundo, desestabilizado, tiembla y teme. ¿A quién? A Donald Trump.
Hasta aquí los hechos. Vamos ahora con detalles que revelan la naturaleza friki de nuestro mundo conectado: el chándal que llevaba Nicolás Maduro en el USS Iwo Jima se ha hecho viral y arrasa en ventas. Y la marca estadounidense que lo fabrica (y vende sus dos piezas por más de doscientos euros) ha hecho una campaña en redes con un lema curioso: «La equipación que lo aguanta todo».
Cuando el dictador lo llevaba puesto en el buque de guerra estaba esposado y tenía los ojos y los oídos tapados. No había glamur en aquella icónica imagen de derrota. ¿De dónde viene la fiebre por la prenda de un dictador cautivo? ¿Es muestra de un delirio colectivo de los que fabulan series distópicas como Black Mirror? Tal vez. Lo que no cabe duda es que vivimos en un mundo televisivo y televisado 24 horas. Con memes, con vídeos cortos verticales que atontan y con Trump como presentador en jefe: mide el éxito de sus políticas por los índices de audiencia y por los tuits que genera. Y así nos va.