¡Los virus vienen y vuelven a venir!

África González
África González Fernández CATEDRÁTICA DE INMUNOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD DE VIGO. ACADÉMICA DE LA RAFG. AUTORA DE «INMUNOPOWER: CONOCE Y FORTALECE TUS DEFENSAS»

OPINIÓN

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24 dic 2025 . Actualizado a las 12:46 h.

Estamos en plena ola de gripe, que se ha adelantado unas semanas con respecto a otros años, lo que está llevando a llenarse los centros de salud y las urgencias hospitalarias. El culpable es la variante k del virus de la gripe A (con las letras H3N2), que circula de forma muy activa por España y Europa. Este virus ha mutado y es capaz de infectar con más facilidad, aunque no necesariamente con casos más graves. La vacunación es por el momento la mejor medida que tenemos para prevenir. A esto hay que unir el lavado de manos, taparnos con mascarilla si tenemos síntomas respiratorios, evitar estar en zonas aglomeradas y ventilar bien las instalaciones. Lo que nos servía en la pandemia del covid, nos sirve hoy también para la gripe y otros virus de transmisión respiratoria.

Los estudios de vigilancia de infecciones respiratorias agudas del Instituto de Salud Carlos III muestran el incremento de la gripe A en estas últimas semanas, así como otros virus de la gripe, en menor proporción. Sin embargo, nuestro ya conocido SARS-CoV-2 (que produce covid) se está ya detectando menos, mientras que el virus respiratorio sincitial (el de la bronquiolitis) ha aparecido, pero por ahora con baja intensidad.

Tras comer las uvas el día 31 de diciembre y despedir el año 2025, seguiremos con los virus de la gripe (porque hay varios) en el 2026. Estos tienen la capacidad mutar, de cambiar sus cubiertas con facilidad, escapando parcialmente de la inmunidad que ya teníamos frente a virus parecidos. Los virus de tipo A y B son los que circulan estacionalmente por el mundo en épocas de frío. Y producen desde enfermedad leve, hasta problemas graves e incluso la muerte en niños pequeños, adultos mayores o con enfermedades crónicas.

Como medida preventiva tenemos la vacunación, teniendo como población inicial diana tanto a los niños (mayores de 6 meses a 11 años) para evitar la infección inicial, como a los mayores de 70 años para prevenir complicaciones graves (como la neumonía), y a pacientes vulnerables con diversas condiciones de riesgo.

Las vacunas de la gripe para las personas mayores son especiales, o bien tienen más dosis o tienen incluidas sustancias (adyuvantes) que potencian la respuesta inmunitaria afectada por la edad (lo que se conoce como inmunosenescencia).

Respecto al virus respiratorio sincitial (VRS) es muy frecuente, y aunque afecta a personas de todas las edades, es la principal causa de bronquiolitis y neumonía en lactantes y niños pequeños. También puede causar enfermedad grave en ancianos e inmunodeprimidos. Suele circular en etapas de frío, aunque puede variar según factores ambientales.

Como medidas preventivas tenemos:

1.- Las vacunas para el VRS en embarazadas. Su función es generar una respuesta inmunitaria en la madre para que produzca anticuerpos que pasen a través de la placenta al feto, y este nazca protegido durante los primeros meses tras el parto, que es la época donde son más vulnerables.

2.- Vacuna VRS en adultos mayores para proteger de bronquitis producida por el VRS.

3.- Anticuerpos monoclonales anti-VRS. El bebé recibe una inyección que le confiere protección temporal durante unos 5 meses, pero no es una vacuna, ya que no le induce memoria a largo plazo. El empleo de estos fármacos ha tenido un éxito tremendo, disminuyendo los casos de hospitalización y casos graves (evitó 9 de cada 10 hospitalizaciones en la temporada 2023-2024 en Galicia). Por ahora no hay vacuna disponible para los lactantes.

SARS-CoV-2 es el coronavirus responsable de la pandemia covid-19. Con el tiempo han ido surgiendo variantes, por lo que es importante hacerles seguimiento, pero ya no es una emergencia internacional. La variante de SARS-CoV-2 identificada en mayor proporción en atención primaria es la recombinante XFG o Stratus (más del 73 % de los casos), que deriva a su vez de la familia de ómicron.

Como medida preventiva tenemos la vacuna modificada frente a la variante ómicron LP.8.1, que está dirigida a personas mayores de 70 años, inmunodeprimidos y con otros factores de riesgo.

Lo cierto es que estamos rodeados de distintos virus potenciales patógenos, algunos de los cuales pueden también producir infecciones respiratorias, pero habitualmente más leves. Son los que producen los catarros comunes, que no suelen producir complicaciones, y que son ya viejos conocidos de nuestro sistema inmunitario. Para todos ellos no tenemos vacunas.

Los más frecuentes son los rinovirus, los principales causantes del resfriado común, que predominan en otoño y primavera, y pueden complicar las crisis a pacientes asmáticos o con enfermedades pulmonares. Los adenovirus pueden producir faringitis y neumonías. Los virus parainfluenza son distintos a los de la gripe y suelen producir una inflamación de laringe y tráquea en niños, así como bronquiolitis y neumonías. El metapneumovirus humano produce cuadros similares a la infección por el VRS, con bronquiolitis. Los coronavirus estacionales, son distintos al SAR-CoV-2, y suelen producir resfriados leves.

La posibilidad de que surjan nuevos virus en el 2026 es remota, aunque podrían aparecer nuevas variantes o cepas ya existentes como los de la gripe y el SARS-CoV-2. Por tanto, lo esperable es que sigan circulando los virus que ya conocemos, pero es importante hacer un seguimiento de las variantes a lo largo de los distintos países, para conocer con antelación y anticiparnos al desarrollo de vacunas que puedan ser más específicas y efectivas.

«Hay algo que da más miedo que las vacunas: no tenerlas», cita de Médicos Sin Fronteras.