De abusadores y patinadores

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

Inés Rey, en Radio Voz el viernes
Inés Rey, en Radio Voz el viernes Ángel Manso

21 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El espectáculo de las denuncias se ha convertido en una especie de fiesta de la espuma o de batalla de tartas en medio de la que —todos contra todos— el demacrado presidente patina haciendo quiebros y filigranas, ajeno a la algarabía que lo envuelve y sin que le alcance la menor salpicadura: el presidente Charlot. Y ahora ya el acoso sexual —la violencia sexual— se ve solapado por el acoso laboral, que es, por ejemplo, el que ejerce el teniente que ordena que los soldados se arrastren por el suelo en un campo de tiro. Las mujeres que denuncian a Inés, aprovechando la confusión —oé ,oé, oé— del yo sí te creo al yo ya no sé qué creer, hacen flaco favor a las verdaderas víctimas. Porque a nadie escapa que en el mundo en que se mueven hay que apretar los dientes y empujar con fuerza, que aquí a nadie le regalan un cargo. Que la política, en elecciones, es como el salto de la verja del Rocío, y el que no espabila, se queda fuera. Pero los rocieros no ponen denuncias por el canal secreto de la hermadá. Nosotros, los de la barrera, vemos todo esto con estupor, vergüenza y un poco de miedo a que nos salpique la crema pastelera y nos ponga perdida la camisa de salir a la cena de la empresa. Yo quisiera decir lo que pienso de muchos de estos que se explayan tanto que acaban convenciéndonos de que ocultan algo, pero temo ser acusado de abuso dominical —si es que este artículo sale el domingo, que a uno a veces, cuando no hay sitio, lo empujan al lunes. Y eso, tal vez, es acoso cronológico—.