Los anacardos: para descansar bien

Carmen Reija
carmen reija DIVULGADORA SANITARIA

OPINIÓN

CESAR QUIAN

18 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El anacardo es la semilla de un árbol originario de Brasil desde donde se extendió a otros países. Los mayores productores mundiales son Brasil y la India. Esta semilla se encuentra en el interior de una nuez cuya cáscara contiene urushiol, una resina muy tóxica, causante de dermatitis. Para desprender el fruto de la cáscara se usa calor y se realiza un tostado antes de que lleguen a nuestras manos.

Su nombre botánico es Anacardium occidentale de la familia Anacardiaceae, que incluye, aproximadamente, 60 géneros y 400 especies. Se relaciona con el mango y el pistacho, aunque sea lejanamente.

En su composición química destaca la presencia de minerales como el cobre y el magnesio (esenciales para el sistema inmunitario, los huesos, el cabello o la piel) o el hierro (para prevenir las anemias). Aporta proteínas, hidratos de carbono y fibra (para mejorar el tránsito intestinal). También vitaminas B1, B2, B6, B9, A, C, E, D y ácido fólico (imprescindible en el embarazo el correcto desarrollo del feto).

Destacaría que los ácidos grasos insaturados (entre los que destacan el linoleico y el oleico) presentes en los anacardos y consumidos de manera regular reducirían los niveles de colesterol total y LDL. Aportan un aminoácido esencial fundamental, el triptófano, precursor de los neurotransmisores serotonina y melatonina y de la vitamina B3, por lo que favorecerían el descanso y mejorarían el estado de ánimo.

No pueden ser consumidos en crudo porque la cáscara que los recubre contiene una resina tóxica; por eso se vende tostado.