«La diferencia se nota: allí se madruga con luz y se trabaja con otro ritmo»

OPINIÓN

CESAR QUIAN

24 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El gran engaño de la hora española

Es un auténtico engaño que en España vivamos con la misma hora que Berlín o Zúrich. Escribo estas líneas desde Cádiz, donde amanece casi una hora más tarde que en buena parte de Europa. Mientras ellos comienzan su jornada con el sol ya en altura, nosotros aún esperamos a que claree para poder producir. Al igual que en Galicia, donde todavía amanece y anochece más tarde. Lo recuerdo bien gracias a aquellos partidos del Superdépor que seguíamos por la tele y en los que se veía cómo el astro rey se despedía lentamente de Bebeto, Fran y aquella añorada plantilla.

Resulta difícil ser el motor económico de Europa si empezamos el día a contrapié. Viví en Alemania durante años y puedo asegurar que la diferencia se nota: allí se madruga con luz y se trabaja con otro ritmo. ¿De qué sirve que anochezca tan tarde en verano si seguimos sin aprovechar las horas de sol que nos corresponden? José Antonio Troitiño. Chiclana de la frontera (Cádiz).

A tortura do acoso escolar

Sandra. 14 anos. Toda unha vida por facer e por soñar. Pero a veces ese futuro vese rachado bruscamente debido a situacións provocadas por compañeiros de estudos, complicando tanto a existencia de quen as sufre que conducen a resultados tráxicos. Menosprezar, insultar, airear formas de ser ou pensar para provocar o aplauso daqueles que sorrín esas ocorrencias trae sempre consecuencias moi negativas, a veces dramáticas. Na nosa sociedade, supostamente avanzada e respectuosa, seguen existindo persoas que se xactan do seu ego repleto de racismo, autoestima mal entendida, supremacía cultural ou económica, co obxectivo de denigrar ou simplemente divertirse. A familia, os compañeiros de quen sufre a marxinación, o profesorado, a sociedade en xeral, ten que tomar todas as medidas posibles (educativas e incluso coercitivas) para que nunca máis se repitan feitos dos que todos (dun xeito ou outro) deberíamos sentirnos responsables e incluso tamén culpables. Manolo Romasanta Touza. Sigüeiro.

No hay debate en clase

En cada asignatura que he cursado desde que salí del colegio se ha fomentado el debate y la participación en clase. En teoría. En mi cuarto y último año de carrera universitaria me doy cuenta de que la mayoría de debates que recuerdo son justamente por la falta de participación o el incómodo silencio que reinaba en el aula. Son siempre las mismas cuatro personas las que responden a las constantes preguntas lanzadas al aire por el profesorado. Mientras tanto, el resto de miradas se mantienen fijas en la pantalla del portátil. Y así es difícil proyectar un futuro laboral emocionante, cuando en los días de formación no se escuchan fuertes opiniones, sino el teclear de los compañeros durante dos horas seguidas. Nicolás Vila-Sanjuán.

Sin sitio para aparcar en Fonteculler

¿Puede una empresa, pública o privada, copar con sus vehículos el espacio de aparcamiento en una zona residencial? Es lo que ocurre en la urbanización de Praza da Ría, en Fonteculler, donde los vecinos nos las vemos y deseamos para encontrar un sitio donde dejar los coches en la calle a cualquier hora del día. Esta empresa tiene una flota de más de veinte furgonetas y las deja aparcadas en la vía pública (en una zona donde las plazas son limitadas), incluso los fines de semana. J. D. P. Fonteculler (Culleredo).