La cultura y sus diatribas

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado (izquierda), y su homóglogo del instituto Cervantes, Luis García Montero (derecha)
El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado (izquierda), y su homóglogo del instituto Cervantes, Luis García Montero (derecha)

20 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La ventaja de ser un periférico, tal vez la única, es que puedes decir lo que piensas sin temor alguno. Hablo del mundo de la cultura. Y repudio tal sintagma. Porque cada vez que se usa es para reivindicar políticas de izquierda. Políticas que eufemísticamente se denominan «progresistas». Sin embargo, el propio concepto de cultura es en sí mismo conservador. Y gracias a ese conservadurismo somos hijos de la filosofía griega, la oratoria latina, la profundidad teológica del judaísmo, la delicadeza japonesa, o del grosor épico de China. Los europeos, por fortuna, semejamos un crisol poderoso de culturas, en plural, y esas culturas nos han hecho más sabios y tolerantes. Hablo en general, porque si me refiero únicamente a España, la tolerancia se disipa. Y si me allego a los pagos gallegos, ya solo encuentro el fragor y el fulgor de la izquierda levantando los sables del triunfo. Si observan ustedes la composición de la Real Academia Galega, y los últimos nombramientos de académicos (por el sistema de cooptación, que es el que rige en la RAG y en la RAE), descubrirán que los «conservadores» son minoría o, sin más, evanescentes. Invisibles, mejor.

La cancelación (de los díscolos) que la cultura woke ha llevado a cabo desde hace cincuenta años en Estados Unidos ha llegado tarde a España, pero ha llegado. Ejemplo real: un evento que conmemora la longeva existencia de una prestigiosa editorial. Un autor que ha publicado ocho libros, ocho, con esa editorial. A ese autor no se le dedica ni una sola línea en la exposición (el evento) que la editorial celebra en la provincia cuna de ese autor. ¿Un olvido? No, simplemente mezquindad. Intolerancia, intransigencia: cancelación.

El autor es un confeso conservador. Y el individuo que organizó el evento es tan de izquierdas que ha borrado del mapa al confeso conservador. Además, debe ser humanamente tan innoble, que bate sus venganzas personales en lid errada. Imagino que los dirigentes de la editorial, la más importante de Galicia, no están por la labor. Pero nadie lo ha contado. Pocos lo percibieron. Si eres de derechas (la derecha gallega que gana las elecciones con mayoría absoluta), no perteneces al «mundo de la cultura». Curioso.

Dejémoslo. Yo quería hablar de otra lid, otra contienda. La que mantiene el Instituto Cervantes con la RAE. García Montero contra Muñoz Machado. Sobre el primero obvio mi opinión personal, pero recuerdo uno de sus versos excelsos: «Tú me llamas, amor, yo cojo un taxi». Sublime.

De Muñoz Machado leí su obra sobre Cervantes. De nada lo conozco. Pero, según destacó Montero, desde su despacho lleva asuntos de empresas millonarias. Por supuesto, no son de izquierdas. Y eso no se debe consentir en la patria del progresismo, el ecologismo, el feminismo y otros ismos. A Muñoz Machado le quedan dos días en la Real Academia Española. Ojalá los académicos pudiesen elegir a otra Montero, María Jesús. Su uso del español es la prueba de su eminencia.